Lo que esta mal en la Ciencia

En un seminario de tres días sobre “Educación y Pedagogía contemporáneas en el marco de la re-configuración de las Ciencias Sociales y Humanas” me vi en medio de discursos, discusiones y posiciones sobre los que había oído hablar, pero en lo que no había tenido la posibilidad de participar directamente. Después de este evento, fue inevitable sensibilizarme y tomar posiciones, en el proceso de ser coherente entre un sentir, un pensar y un hacer. Estas son algunas reflexiones al respecto.

La primera discusión inicio por el cuestionamiento si el campo social era o no una ciencia, y más aún, si debería aspirar o no a ser una ciencia. Los planteamientos se fundamentaban a partir de los resultados y efectos negativos que la ciencia (entendida como ciencia natural) habían ocasionado: separación del objeto de estudio de su contextos, separación del sujeto del objeto, predominio de la racionalidad, predominio de la mecanización / instrumentación para conocer, preferencia del método científico a otras formas de conocer, entre otras.

Sin embargo en este y muchos otros planteamientos realizados en el seminario, se hablaba de ciencia como si fuera un ente autónomo, con existencia propia. Si bien reconozco los sesgos intelectuales que nos ha dejado el pensamiento científico, me pregunto si lo malo (si es puede darse este calificativo como algo opuesto a lo bueno) es la ciencia, o la interpretación que se hace de la ciencia, o si lo malo son las personas que hacen / trabajan en ciencia.

En esta misma línea de pensamiento quiero problematizar aquellas expresiones en las que se indica que los académicos estamos encerrados entre cuatro paredes, o que la escuela esta desligada de la realidad, como si las personas cuando cruzamos la puerta de la institución educativa, dejáramos atrás nuestra historia, nuestras creencias, nuestras relaciones, para ser entes asépticos dentro del proceso educativo. Para lo cual vuelvo a plantear si el problema es la educación, o si más bien deberíamos mirarnos y preguntarnos si el problema esta en nosotros como profesores, como estudiantes, como directivos.

Considero que si algo de culpa tiene la ciencia, es la de habernos enseñado a objetivizar todo, creando entidades abstractas para cuestionarlas, sabiendo que la ciencia, la educación, la economía (a propósito del neoliberalismo) o cualquier otro concepto no existe por si mismo, sino que se recrea en cada una de las personas en el marco de una sociedad. Por lo tanto, los resultados, efectos o productos que de este trabajo resultan, es debido a nosotros, a las personas que “encarnamos” esos conceptos y les damos vida desde nuestro complejo ser individual y social.

La Formación de Ingenieros

(A continuación un texto que tenía escrito desde hace algún tiempo y que, entre archivos y carreras, había olvidado publicar)

Hablar sobre educación nunca es fácil, aunque hay quienes simplifican el asunto tomando posiciones radicales que en nada contribuyen en la mediación y articulación de visiones, expectativas e intereses que suelen estar presentes en este tipo de discusiones. Pero el asunto es mucho más complejo cuando se trata de analizar, decidir y actuar sobre los procesos de formación de ingenieros, ya que las lógicas desde las que se plantean las discusiones suelen tener posiciones que no favorecen puntos de encuentros, y que por el contrario, atrincherados desde “razonamientos lógico-formales”, descalifican los otros puntos de vista, rememorando las viejas discusiones científicas sobre quien tiene “la verdad”.

El lunes 5 de diciembre, en el marco de un proyecto poco convencional, se realizo el evento “Encuentro con Ingenieros en Ejercicio”, el cual pretendía que los estudiantes de algunas asignaturas de Ingeniería Física, Ingeniería Forestal e Ingeniería de Sistemas de la UC vinculadas con el proyecto, escucharan de primera mano, la experiencia que han tenido los egresados o profesionales de su misma área en el campo laboral. Lo positivo del evento es que estuvieron presentes ingenieros de diferentes sectores, edades e ideas, permitiendo conocer un abanico de posiciones y planteamientos al respecto.

Dentro del evento, fue muy provecho la sesión de preguntas para las dos primeras charlas, ya que permitió que los expositores mostraran su forma de ver la ingeniería, al margen de lo que habían preparado. De manera particular quiero resaltar el mensaje de OC, Ingeniero Civil con una trayectoria de más de 30 años en el Departamento del Cauca (Colombia), quien a partir de su relato de vida mostró que aprovechar las oportunidades, no es mas que dedicarse a hacer aquellas cosas que nadie más hace, destacarse por algo, y que esto generalmente se logra a través del empeño, la propia búsqueda y el auto-aprendizaje. Mensaje que interprete como una invitación a perseguir los propios sueños, en un momento histórico en el que pocos se atreven a seguir este camino. Otro planteamiento interesante de OC, es el de insistir que las líneas de trabajo de los grupos de investigación en ingeniería, deberían partir de las necesidades de la región, y no exclusivamente desde un interés abstracto y/o lejano a nuestro contexto. Esto ultimo fue evidentemente un llamado de atención para aquellos docentes que se consideran investigadores, pero que no se preocupan por mirar, entender y articular la realidad que los rodea.

Después se realizaron reuniones por separado para que estudiantes y egresados por programa, tuvieran un dialogo mucho más cercano sobre el ejercicio de la profesión. Desafortunadamente ni los egresados ni los estudiantes aprovecharon este espacio adecuadamente, ocasionando que los primeros hicieran relatos a manera de charla y los segundos se limitaran a escuchar. Esto sigue evidenciando un tipo de relación en donde se acepta “la verdad” de aquel que tiene “el conocimiento / la experiencia”, sin estar mediada por un actitud reflexiva. Pero incluso desde esta dinámica es interesante hacer otro tipo de observaciones.

De un lado la contundente influencia de la cultura de origen en la forma como nos relacionamos. Mientras un joven “paisa” Ingeniero Forestal cautivaba a su publico con empatía, otros dos jóvenes egresados de otras ingenierías no generaban el mismos entusiasmo por su pasividad en la voz y por su actitud, lo que no permitió ver en ellos a unos egresados que ejercen su profesión. Pero no sólo fue la empalia del paisa, sino su capacidad reflexiva, con lo cual ha sabido capitalizar su corta experiencia para mostrar un mensaje de vida profesional a sus futuros colegas. De otro lado esta la seguridad que da la experiencia, reflejada en madurez, lo que permite plantear posiciones más claras y de más largo alcance, constituyendo otro significativo aporte para los futuros ingenieros forestales.

Aunque es entendible que en un evento de este tipo existan toda clase opiniones, y que siempre es susceptible de mal interpretar las palabras de otros, hay aspectos en los que uno se vuelve muy sensible, y en mi caso, uno de ellos tiene que ver con las asignaturas de humanidades. Fue por ello que me resulto impactante escuchar de uno de los egresados, que en nuestra formación como ingenieros no deberíamos perder el tiempo con materias de este tipo, que más bien deberíamos aprovecharlo para ganar conocimientos y habilidades en temas que si estuvieran relacionados con la disciplina.

Aunque esta fue sólo la posición de uno de los egresados invitados al evento, creo que representa muy bien a aquella porción de los estudiantes que entienden la ingeniería como una labor predominántemente técnica-operativa, en donde no se necesitan de otros conocimientos para ejercerla eficientemente. Aunque esta puede ser una visión valida de la ingeniería, definitivamente no lo es para mi. Tal vez las necesidades del mercado laborar han llevado a reafirmar esta forma de entender la practica de la ingeniería, particularmente aquella relacionada con la electrónica, las telecomunicaciones y la informática, pero me queda la duda y la insatisfación (y se que no soy el único), si a pesar de este fenómeno, esta es la forma socialmente correcta de entender el ejercicio de la ingeniería (la que nos conviene como personas dentro de una sociedad cómo la Colombiana).

Pero también reconozco que tanta apatía y descrédito de las asignaturas relacionadas con las humanidades, en buena parte es por culpa de los mismos profesores, ya sea porque ellos mismos no lograr mostrar la emoción por su misma disciplina, como también porque no demuestran un interés autentico por articular sus conocimientos y vivencias con lo que puede ser relevante para un ingeniero. Definitivamente es mucho más pasable que un profesor de la disciplina no contextualice (al fin y al cabo para algo debe servir ese tema que da), a que un profesor de humanidades (que debería ser más bien de sociales) no contextualice su tema en un programa particular, en una región especifica y en unos escenarios actuales.

Para finalizar, quisiera comentar que algo común a casi todos los egresados (excepto al ya mencionado) fue la importancia de reforzar en los futuros ingenieros, la formación como seres humanos, como personas emprendedoras, respetuosas de la diversidad cultural (más aún en un departamento como el Cauca), capaces de interactuar con otros, con principios y valores solidos… en pocas palabras, se necesitan buenos en la disciplina y buenos como personas. Solo me quedo hacerles una pregunta: Cuando se es estudiante, se cuestiona la pobre relación Universidad - Empresa, ahora que son egresados ¿cómo podrían, a manera de contribución personal, ayudar en la fortalecimiento de esta relación?

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