Otra reflexión sobre pedagogía con estudiantes de licenciatura

Nuevamente le escuche a un estudiante decir: “es curioso como los docentes de pedagogía son los que menos pedagogía tienen”, y cuando le pregunte que entendía por pedagogía me dijo: “es transmitir un conocimiento de manera que al estudiante le llegue”.

Este tipo de situaciones me recuerda cuan diferente pueden llegar a ser los conceptos que se construyen en torno a las palabras desde lo cotidiano y desde los campos disciplinares o de saber, lo cual no sólo sucede con la pedagogía, también se presenta con el concepto de ciencia, investigación, ingeniería, etc. Para muchos, la pedagogía tiene que ver con saber enseñar, con llegarle al estudiante, pero en donde, más allá de los contenidos y de los métodos de enseñanza, se están refiriendo a una actitud, a una forma de ser. Por lo tanto, la pedagogía vista así, parece que hace referencia a un carisma que tiene el docente, y la cuestión es si esto se puede enseñar, o se puede aprender, o si uno nace con ello.

Lo interesante de tocar este tema con estudiantes de licenciatura (aquellos estudiantes que se preparan para ser docentes de la educación básica y media en Colombia), es que muchas veces ellos mismo no se han preguntando si tiene ese carisma o si lo pueden llegar a desarrollar, y que por el hecho de tener el título de licenciado, independiente del énfasis que puedan tener, la sociedad va esperar eso de ellos.

Ahora, la cuestión con la pedagogía desde la disciplina, tampoco es que sea sencilla de tratar, porque en principio existen muchas posturas, desafortunadamente no todas con sólidos cimientos teóricos y prácticos, y porque además esta en medio de varios debates, entre ellos, el que plantea si la pedagogía puede o no constituirse como una disciplina científica. Pero como la cuestión es de tomar posición, me inclino por los planteamientos que sobre Pedagogía realiza Olga Lucia Zuluaga, quien abandona la idea de asumir la pedagogía sólo como ciencia y la eleva a la categoría de saber, con lo cual involucra una perspectiva más amplia y vinculada con las nuevas posturas epistemológica de las ciencias sociales, pero en donde además recupera la identidad intelectual del docente. Así, no se trata que el docente únicamente reproduzca lo de otros, se trata que el docente se asuma como actor social, como una persona que trabaja con el conocimiento, pero articulándolo a las realidades sociales, políticas y culturales.

De esta forma, la pedagogía plantea la importancia que sea el docente el que reflexione y tome una posición sobre el tipo de individuo y de sociedad que se quiere (aunque en este punto considero que la construcción debería ser colectiva), y en dialogo con el conocimiento y la lógica de las disciplinas, plantear qué, cómo, para qué, para quién, con qué y en donde se va a enseñar. Por esta razón es fundamental desarrollar la capacidad intelectual y de transformación social del docente, aunque asumirlo de esta forma choca con algunas posturas desde las teorías curriculares y didácticas oficiales, pero mucho más, con el imaginario social que se ha construido en torno a la pedagogía. Así que la pregunta ¿Qué es la pedagogía? debería más bien plantearse como ¿Desde que postura se esta asumiendo la pedagogía?.

Regresando al cuestionamiento con el que inicia este texto, cabría preguntarse: ¿Cómo sintonizar las expectativas y las formas de aprender de cada estudiante en un grupo (idea cotidiana de pedagogía), incluyendo la de aquellos que no están estudiando lo que quisieran, con el proyecto social, disciplinar e intelectual que un docente pone en juego en sus clases (pedagogía desde Zuluaga)?.

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