Las Humanidades en la Formación Ingenieril

Escuchando la presentación de la propuesta de tesis doctoral “La Bioética en la Formación Ingenieril” a la luz de la reciente lectura que hice del texto “Ciencia y Técnica como Ideología” de Jürgen Habermas[1], pude analizar en retrospectiva, algunas situaciones que viví y discutí siendo estudiante en el proceso de acreditación de alta calidad, del programa de ingeniería en el cual me forme, hace ya una década.

El doctorante (JD) al que escuche, tiene su tesis centrada en la necesidad de fortalecer la formación humanista de los ingenieros, ya que considera que la orientación instrumental y el excesivo énfasis en las tecnologías de moda, no ha permitido que la ingeniería como sector, mire la realidad del país, a las personas, el ambiente y a la cultura, aspectos necesarios si se quiere apuntarle a un desarrollo económico y social sostenido. Los recientes episodios en torno a las contrataciones de las Obras Civiles de Bogotá (Colombia), son una muestra sobre la necesidad de asumir la formación en ingeniería que vaya más allá del logro de la experticia técnica y la habilidad administrativa y financiera.

Este planteamiento me recordó la exigencia que muchos de mis compañeros de pregrado, y algunos docentes de ingeniería, hacían sobre la necesidad de contar con más cursos en torno a las tecnologías que se manejaban en el sector (GSM, Java, Ipv6, por mencionar algunas en un programa de ingeniería centrado en las telecomunicaciones). Sin embargo, había poca preocupación por una fundamentación solida para realizar actividades de diseño, y mucho menos, por una formación que permitiera mirar las situaciones económicas, sociales y culturales de una población como parte de una solución tecnológica.

Los cursos de humanidades, de administración y de ética se asumían como relleno, como cursos complementarios con poca importancia, y que por el contrario, quitaban tiempo para preparar los exámenes de física, matemáticas y circuitos en un primer momento, y luego, los cursos de énfasis o electivas en la segunda parte de la carrera. Este escenario cobra una mayor dimensión cuando se tiene en cuenta que a este tipo de ingenierías ingresan los estudiantes con mejores ICFES (ahora Pruebas Saber 11) del país, que si bien es una prueba a la que se le puede debatir sus resultados, el punto es darse cuenta del imaginario sobre lo que es y no es importante en estos espacios de formación y para estas personas. “Si los mejores ICFES piensan sólo en la técnica, en manos de quien se va a dejar lo social, lo político y lo económico” (RD).

Sin embargo, no considero que esta forma de asumir la ingeniería y la formación de ingeniería sea responsabilidad exclusiva de los estudiantes (o padres de familia) y los docentes de ingeniería, ya que cómo lo plantea Habermas en su texto “Ciencia y Técnica como Ideología” (y en el cual recupera y sintetiza buena parte de los planteamientos de la Teoría Crítica surgida en la Escuela de Frankfurt), la racionalidad que domina al mundo de hoy se caracteriza por hacer que las personas busquen la eficiencia en todo lo que hacen (no solo en el trabajo), pero sin detenerse a preguntar la finalidad de lo que se hace, su propósito, en otras palabras el por qué y el para qué. Por tanto, es un imaginario social presente en todo momento, y que por tanto se refleja en cada pensamiento, palabra y obra que hacemos. La racionalidad técnica se vuelve invisible e imperceptible para nosotros mismos.

Por lo tanto, siempre estamos esperando que algo o alguien defina lo que hay que hacer, o lo que es mejor hacer, para que nosotros lo hagamos… y nuestra sociedad se esta encargando que las mejores mentes se dediquen a hacer de forma eficiente, eso que “alguien” ha definido que hay que hacer. Es por eso que Habermas sugiere que si bien la era industrial necesitaba de la fuerza motriz de los obreros, en la era del conocimiento se requiere de la fuerza intelectual de los profesionales (entre ellos los ingenieros), pero no para pensar en términos de crear formas de pensar nuevas, sino para hacer de forma más eficiente lo que “alguien” ya ha definido. La pregunta es ¿quién es ese alguien y que intensiones / propósitos tiene?.

Regresando a la propuesta de tesis doctoral, el doctorante plantea que la bioética es un componente esencial para reconfigurar la formación humanística en las propuestas curriculares de los programas de ingeniería, y yo me pregunto si desde este planteamiento se puede hacer algo para buscarle una salida al dominio de la racionalidad técnica que plantea Habermas, ya que de lo contrario nos limitaremos a repetir o reproducir ideas, propuestas, modas que otros idean y que nosotros reproducimos porque es lo “socialmente correcto” en un momento histórico determinado, sin que pensemos si es lo que nos sirve o conviene.

[1] http://www.scribd.co … cnica-Como-Ideologia

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