Esclavitud Cognitiva: manifestaciones en torno a la piratería

No existe una definición precisa en torno a la esclavitud cognitiva (o yo no la he encontrado), pero la asumo como la prisión mental en la que nos mantenemos por creer o tener, de forma muy arraigada, ciertas ideas o conceptos que nos llevan a ver la vida y la realidad desde un punto de vista particular, que beneficia principalmente a otras personas. En este sentido, presentaré algunos ejemplos de la esclavitud cognitiva que veo latente en el mundo, en torno a la idea cotidiana que encierra la piratería.

1. Experimento de Wi-Fi ‘pirata’ sorprende en el metro de Nueva York

Esta noticia, que salio en la versión digital de la revista Enter (ver noticia), menciona el montaje de equipos que realizaron un par de personas para transportarlos en bolsas de compras, y ofrecer de esta manera acceso a aplicaciones de información y comunicación a través de los dispositivos móviles (smartphones y tablets) de las personas que se transportan en una de las líneas del metro de Brooklyn en Nueva York.

Lo que más me llamo la atención de esta noticia, es que, las mismas personas que están trabajando en este proyecto, califican la red Wi-Fi creada como una red pirata, porque no tienen ninguna autorización. ¿A qué tipo de autorización se refieren?. Si se refieren a la autorización para crear un punto de acceso inalámbrico (Access Point), resulta que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en ingles) ha definido que la banda de frecuencias de 2,4 Ghz (donde trabaja las redes Wi-Fi) sea una banda de frecuencias libre, lo que significa que cualquiera la pueda utilizar sin que tenga que pedir permisos o pagar por una licencia de uso de esta parte del espectro electromagnético.

Esta recomendaciones han sido acogidas por la mayoría de países del mundo, entre ellos EE.UU. y Colombia, y por eso es que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de nuestro país, en su Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencias (ver cuadro), define el rango de 2,3 a 2,45 Ghz para uso aficionado y además establece algunos parámetros técnicos para su regulación a través de la Resolución 2544 de 2009 (ver resolución).

Por tanto cualquier persona puede comprar los equipos y montar una red Wi-Fi para que otras personas se conecten, y esta parte es legal. Sin embargo, hay otras situaciones que habría que tener en cuenta, pero que no corresponden a la parte técnica: 1) se debe tener la licencia que permita la distribución de los contenidos que se ofrecen a través de esta red o deben ser contenidos con licencias libres (ver Creative Commons); 2) si se ofrece acceso a Internet a través de esta red inalámbrica, se debe estar seguro que no hayan restricciones en los términos de contrato del proveedor; 3) Si el acceso a la red inalámbrica tiene costo, esto implicará tramites para obtener una personería jurídica a través de la cual se pueda facturar; y 4) no estaría de más conocer si la empresa que maneja el Metro de New York plantea alguna restricción para ofrecer este servicio de red inalámbrica.

Pero, leyendo la noticia, el acceso a la red Wi-Fi es gratuito y no ofrece conexión a Internet sino a contenidos y servicios creados por las mismas personas que montaron la red, y no se me ocurre una razón para la cual el Metro de New York ponga alguna restricción al respecto.

Por tanto, lo que me llama la atención de esta noticia (aclarando que son las mismas personas que realizan la prueba, y no la revista Enter, la que le dan el nombre de Wi-Fí Pirata), es que se presuponga que, si no se pide permiso, si no se pagan licencias, entonces se incurre en piratería (una idea que esta asociado al lucro a través de actividades delictivas - ver definición en Wikipedia), desconociendo que hay ámbitos sociales, y avalado por leyes, en las que se puede hacer uso de algunas cosas de forma gratuita y legal.

A propósito de esta noticia, veo que las personas del colectivo IndignateCo han desarrollado una experiencia en la misma dirección denominada la #Biciindignada (ver noticia en su blog), y que corresponde a una bicicleta que tiene equipos para ofrecer Internet y para realizar streaming, la cual fue utilizada en la pasada marcha estudiantil del 10 de noviembre, con el propósito de hacer periodismo ciudadano para mostrar desde adentro, y a través de las redes sociales, el entusiasmo y la creatividad de los estudiantes en este tipo de manifestaciones, y que los medios de comunicación tradicionales siempre invisibilizan..

2. La Descarga de archivos es ilegal: inapropiado para todas las edades

Hace unos años, viendo una película alquilada, había un clip de video en donde se hacia la analogía entre robar carros y televisores con la descarga de archivos de Internet (ver publicación original en este mismo blog).


Lo que más me impacto de esta publicidad, es que sólo muestra una cara de la moneda: descargar documentos, música, videos o cualquier otro archivo es un delito, sin siquiera diferenciar que existen contenidos que tienen todos los derechos de autor reservados y por tanto no se deben descargar de Internet, así estén disponibles (con lo que estoy de acuerdo), y contenidos cuyos autores han dado algunos derechos a los usuarios (ver presentación sobre derechos de autor).

Por tanto me sorprendió que no se menciona que existen miles de libros (archive.org), fotos (openphoto.net), música (jamendo.com), películas (moviesfoundonline.com) entre muchos otros tipos de archivos, en los cuales sus autores han dado la autorización para que las personas podamos descargar, usar, y en algunos casos mezclar, estas obras, sin costo. En otros casos, hay un costo, pero igual se adquiere varios derechos para producir nuevas obras a partir de lo que se adquiere, perspectiva bastante lejana a la idea de obra cómo producto que sólo se puede contemplar.

En los últimos años, se ha visto una enorme campaña de parte de las grande asociaciones y grupos empresariales en torno al entretenimiento (música, libros, cine, televisión, software) para invisibilizar y para desvirtuar todo lo relacionado con contenidos libres, software libre y tecnologías libres. A veces dicen que este tipo de contenidos y productos son de mala calidad (cómo ha sucedido con el software), en otras ocasiones dicen que este tipo de licenciamientos desestimula la creación artística y la innovación (en el caso de los contenidos), también afirman que este tipo de licenciamientos fomenta en la piratería, y en otros, como el de este video, simplemente lo invisibiliza, hacen de cuenta que no existe.

Incluso estas campañas las están llevando a las escuelas, bajo el argumento que parte del problema de la piratería es el desconocimiento (ver reseña de estudio en Colombia sobre el software), lo que llevó a que en abril de este año, se distribuyera la cartilla “Música, Cine y Televisión en Internet: Guía para Padres y Profesores”, que al igual que el video, sólo muestra una idea del derecho de autor relacionada con lo que podemos hacer con los contenidos producidos por las grandes empresas, lo cual es simplemente contemplarlo, pero que invisibiliza cualquier otra forma alternativa de entender, de forma legal, el derecho de autor. Por fortuna, hay grupos que reaccionaron a esto creando otra cartilla, denominada “Música, Cine, y Televisión Legal y Gratuita en Internet: Guía para Madres y Profesoras” que muestra todo tipo de creaciones que son de libre acceso (ver noticia y acceso a los documentos).

En un camino diferente, Lawrence Lessig, en su libro “Por una Cultura Libre” (ver reseña), plantea de manera brillante la siguiente conclusión: todas las industrias del entretenimiento (cine, radio, TV cable) surgieron en la primera mitad del siglo XX gracias a la piratería (en el sentido de lucro a través de acciones delictivas), sin embargo ahora, que tienen el dinero y el poder, están cerrando la posibilidad para que la sociedad invente nuevas formas de hacer dinero de forma legal, aprovechando las nuevas tecnologías, estigmatizandolas a través de una guerra declarada contra la piratería. Con esta guerra, más que defender a los autores (quienes realmente no tiene los derechos sobre el uso económico de sus obras), están protegiendo una forma de hacer dinero que conocen y a la que ya están acostumbrado.

Pero la otra idea importante que Lessig desarrolla en su libro, es que nos recuerda que la cultura es creada por todos nosotros, no sólo por las industrias del entretenimiento (en relación con la música, libros, cine, etc.). Por tanto, entender el derecho de autor y producir contenidos sólo desde una perspectiva cerrada y restrictiva del derecho de autor, evitando que las personas podamos remexclar para crear otros contenidos, es condenar a que la cultura sea propiedad de unos pocos, es retroceder en lo que habían ganado las sociedades democráticas.

Entonces, vemos que la invisibilización de otras formas validas de entender el acceso a la producción inmaterial a través de las tecnologías digitales (música, documentos, videos, software, etc.), no es ingenua, es intencional, y lo que busca es perpetuar la forma de hacer negocio de los grandes monopolios.

También es claro que cuando se habla de contenidos o de software libre, no necesariamente se esta hablando de que deban ser gratuitos, sino de que le den a las personas, algunos derechos sobre estas obras para estudiarlas, modificarlas, y en algunos casos, para hacer negocio con ellas.

3. El proyecto de ley sobre infracciones al derecho de autor en Internet: #LeyLleras

La LeyLleras o más exactamente el proyecto de ley “Por el cual se regula la responsabilidad por las infracciones al derecho de autor y los derechos conexos en Internet”, no fue un proyecto de ley que propusiera cambios sustanciales en la legislación de derechos de autor en el país, así como tampoco planteaba una estrategia integral en contra de la piratería, sino que a mi juicio, simplemente definía unas condiciones para que a los proveedores del servicio de Internet se les exonere de la responsabilidad sobre los actos de violación de derechos de autor de sus usuarios. Una presentación de este proyecto de ley realizada para un conservatorio (ver publicación realizada sobre este tema), fue:

El principal problema de este proyecto de ley, era favorecer actos de censura contra personas o ideas, ya que resultaría muy fácil obligar a los proveedores de contenidos (páginas web) a retirar los contenidos al presumir violación de derechos de autor, pero no a la rectificación en caso de estar equivocados. ¿Se imaginan esta posibilidad en época de campañas electorales o al servicios de las industrias del entretenimiento?. Por fortuna, este proyecto fue retirado del Congreso, gracias a los debates y discusiones promovidos desde el colectivo RedPaTodos (ver sitio web).

Lo que más me llamo la atención de este proyecto de ley no fue tanto su articulado, como sí la exposición de motivos, es decir, el documento que se entrega junto con la propuesta de articulado para la justificación y sustentación de los proyectos de ley, ya que en el, se asume la piratería cómo el acto que realiza una persona cuando comparte la producción intelectual de otra (independiente si es o no con animo de lucro), lo que transforma la idea de piratería como actividad con la cual una persona se lucra de la producción intelectual de otra persona (ver documento completo presentado por el Ministerio del Interior de Colombia).

Este cambio en la idea de piratería sobre obras inmateriales, se da a partir del discurso en el cual, el compartir música, documentos y software (sin importar que sean contenidos que los autores autoricen su gratuita distribución o contenidos a los que se les este violando el derecho de autor), conlleva a que las personas dejan de pagar por estos contenidos, por lo cual las empresas y compañías dejan de recibir ganancias y con ello se afecta las posibilidad de generar empleo. Para respaldar este planteamiento, se recurren a estudios (realizados o pagados por las asociaciones o empresas de estas mismas industrias del etretenimiento) que muestran los altos niveles de piratería (ver infografía donde Colombia es el segundo país en descargar contenido ilegal de Internet en el mundo, después de china) y en donde se calcula las perdidas en función de los contenidos o programas descargados de forma ilegal (ver nota de Fedesoft para el caso del software en Colombia).

Sin embargo, lo que no tienen en cuenta en este análisis, son las otras posibilidades de generar dinero gracias al acceso que se tiene a contenidos legales (ver ganancias de la empresa de software libre Red Hat), pero que por el contrario, estigmatizan cualquier iniciativa de personas y empresas a generar contenidos con licencias libres.

En este análisis se asume que si se detuviera todo lo que se comparte de forma gratuita en Internet, esto representaría en ganancias para la industria de contenidos y del entretenimiento, sin considerar que es muy probable que si las personas no pueden acceder de forma gratuita a ciertos contenidos, simplemente no los comprarían. De otro lado, la expectativa de generar nuevos empleos si se combate toda forma de compartir en la red, podría tener sustento si se tratará de la comercialización de objetos materiales, pero con objetos inmateriales, una nueva copia hoy, significa hacer un clic en Internet, y ni siquiera para las empresas, sino para los usuarios, así que es poco probable el aumento real de empleos.

Estos análisis tampoco muestran como las grande compañías del entretenimiento sólo favorecen a un grupo muy reducido de artistas (ver esperanza para los artistas que no alcanzan la fama), y cómo la piratería en algunos casos (y en el sentido delictivo de la palabra), se convierte en una oportunidad para los pequeños artistas. En este sentido salió en el mes de febrero de este año, una nota en el periódico El Espectador, en la cual describen cómo algunos cantantes de música carrilera y norteña, pagan para que incluyan sus canciones, junto con los grandes artistas de estos géneros, en los CD de música que venden de forma pirata, ya que se han dado cuenta que esta es una forma más efectiva y económica de darse a conocer, que a través del loby que puedan hacer en las emisoras de música o a través de las casas discográficas (ver nota del periódico). Hay que recordar que las ganancias de los artistas en general, esta en los conciertos y presentaciones que realizan, ya que las ganancias por venta de discos, se las llevan principalmente las casas discográficas.

Reflexión a manera de conclusión

La intención de presentar estas tres situaciones en torno a la piratería, tienen el propósito de mostrar como hemos ido asumiendo una idea de piratería, definida y redefinida por grupos económicos de acuerdo con sus intereses, sin que nosotros seamos muy consciente de ello. Esta capacidad que tienen algunos grupos para introducir ideas en las personas de forma inconsciente, con el propósito de controlar al aceptación o rechazo de ciertos actos de la vida cotidiana, es lo que llamo esclavitud cognitiva, y es lo que ha venido pasando en el tema de la piratería y el derecho de autor. Lo cual, nos ha llevado a rechazar y dejar de lado, otras ideas que podrían promover la innovación tecnológica, el emprendimiento y el desarrollo de competencias y valores esenciales para explotar nuetsras potencialidades como personas y cómo sociedad.

Actualización 2011-12-26

Después de ver la película “El Origen” no puedo dejar de pensar que el trabajo que ha hecho las industrias culturales para posicionar la forma de entender la piratería en el mundo actual, es análogo al trabajo que realiza Dom Cobb y su equipo para que Robert Fischer termine con el imperio de su padre. Ambos trabajos son realizados en el subconsciente de las personas, por eso, esta idea de piratería se percibe como un conocimiento natural, que surge de la misma persona, cuando en realidad es implantado.

Actualización 2012-04-14

En el video de @Opinerd sobre “la campaña de promoción turística que utiliza imagen de un esclavo” citan la siguiente frase de Bob Marly, de la canción “Redemption songs“: “Emancipate de tu esclavitud mental, nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes“. De eso trata este escrito.

De la conexión de maquinas a la relación de personas

Hoy tuve la oportunidad de realizar una charla a estudiantes de pregrado en la ciudad de Popayán, en el marco del I Encuentro de Semilleros de Investigación de la Asociación de Instituciones de Educación Superior del Cauca (ASIES Cauca), un evento alternativo a los impulsados por la RedColSI.

Las diapositivas que utilice, fueron bastante sencillas, porque la idea era compartir cómo mis búsquedas personales se fueron convirtiendo en preguntas de investigación y cómo esto me ha llevado al transito entre la electrónica, la telemática y la educación. Este escrito es una síntesis de las ideas compartidas en este evento.

Desde que tengo uso de razón, recuerdo que me gustaba jugar con cables y bombillos, de hecho me gustaba encargarme de todo lo que tuvieran que ver con hacer extensiones, revisar tomas y realizar nuevas conexiones, y esta fue una de las razones para preferir estudiar el bachillerato en un colegio técnico industrial, ya que en el podía optar por la especialidad de electricidad, lo que me permitió aprender en la práctica, sobre instalaciones eléctricas, transformadores, motores, contactores y muchas otras cosas.

Pero más que asumir el electrón como fuente de energía (campo de la electricidad como disciplina), mi fascinación se centro en ver el electrón como unidad de información (campo de la electrónica) y por ellos empecé a realizar pequeños montajes de circuitos por mi propia cuenta, en los que se tomaran decisiones de acuerdo a algunas variables o condiciones, como por ejemplo, que un LED (y no me refiero a un televisor sino a un Diodo Emisor de Luz) se prendiera cuando no había luz sobre una fotocelda, o con un aplauso o que se apagará automáticamente después de un tiempo.

Con las bases que recibí en mi colegio, esta afición por la electrónica la alimente gracias a los libros de Cekit (antes de la era de Internet) y esta fue la razón por la que tome la decisión de ingresar al programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca, que además de ser una universidad que se encontraba en la misma ciudad, era pública y por tanto viable económicamente para estudiar una carrera profesional.

Al principio me desconcertó la cantidad, profundidad y velocidad de los fundamentos matemáticos, físicos y de circuitos que debíamos aprender, sin la mediación de experiencias o prácticas para apreciar las teorías que estábamos estudiando, pero luego entendí que los procesos de formación no se basan tanto en lo que las personas o instituciones intentan enseñarte, sino en los caminos de aprendizaje que uno decide emprender y para lo cual resulta de mucha utilidad esas referencias o señas que va dejando las clases.

Pero el fuerte de este programa de pregrado no era la electrónica, sino las telecomunicaciones y, dentro de ellas, el campo en el que profundice fueron las redes y servicios telemáticos debido a los cursos de énfasis y electivas que tomé. La telemática es un campo de convergencia entre las telecomunicaciones y la informática para el manejo integrado de la información y la comunicación a distancia, es el campo científico y tecnológico que sustenta el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

Así que esa fascinación inicial por el electrón, se fue convirtiendo en una fascinación por el bit, en la medida en que iba comprendiendo las posibilidades de la telemática para el desarrollo de las personas y las sociedades. A nivel personal, estas tecnologías me han ayudado con mi mala caligrafía y ortografía (procesadores de palabras), también se ha constituido en una fuente increíble de información (acceso a páginas web), en una extensión de mi memoria (archivo digital local y la web) y en un espacio para compartir información y aprender con otros (listas de correo, blogs, wikis, etc.).

Pero a nivel social, el impacto de estas tecnologías ha sido sorprendente. La creación de nuevos espacios para el debate público de las ideas; la coordinación de acciones civiles; el acceso abierto y mundial a la información de entidades, instituciones y medios de comunicación están cambiando nuestra forma de entendernos, nuestra forma de relacionarnos, y por tanto, nuestra forma de asumir la realidad y actuar sobre ella.

Sin embargo, todas estas posibilidades de orden social que ofrecen las TIC no las veía materializarse fácilmente en nuestra región, en nuestro departamento, en nuestra ciudad. Aunque la Faculta de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca ha liderado varios proyectos muy interesantes en términos de desarrollo de infraestructura tecnológica, lo que encontré, en su momento, es que estas infraestructuras caían en desuso después de finalizado los proyectos. Esta situación fue lo que empezó a configurar formalmente mi campo de indagación.

El primer paso en firme en esta búsqueda estuvo en mi proyecto de grado, el cual se titulo “Modelo de Conectividad para Redes Humanas”[1]. Con este trabajo intentaba responder cual debía ser el papel de la telemática cuando se tiene la pretensión de apoyar la creación de redes de personas, de colectivos humanos que convergen para desarrollar un propósito común. Abordar este tema me tomo cerca de dos años (junto con mi compañero de tesis), y realizar el transito por campos de estudio como la comunicación organizacional desde la comunicación social, el desarrollo del talento humano y la gestión del conocimiento desde la administración y la usabilidad y el trabajo colaborativo desde las ciencias de la computación, para llegar a la conclusión que las posibilidades de la telemática, en términos de redes, servicios y aplicaciones sólo se materializa cuando se disponen de estrategias de comunicación, en el marco de un idea de asociatividad, que convoque y motive a actuar a las personas.

Este trabajo, me dejo inquieto. Estaba convencido de las posibilidades de las TIC para el desarrollo personal y social, pero había encontrado que esto, además de requerir la dotación de tecnologías, lo cuál se ha venido haciendo de forma decidida por parte del gobierno desde hace una década, requería trabajarlo con las personas.

El desarrollo de mi trabajo final de pregrado tuvo relación con personas relacionadas con el Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad del Cauca, fue por ello que después del grado, me propusieron al programa de Jóvenes Investigadores de Colciencias, para realizar una beca-trabajo de un año en el Grupo Seminario de Formación Avanzada (SEPA) en el marco de dos proyectos de investigación, el primero con profesores de ingeniería de la Universidad del Cauca, y el otro con docentes de educación media, de colegios de Popayán. Mi trabajo era montar algunos servicios web (aprovechando las posibilidades del software libre) que posibilitaran la interacción de estas personas en torno a los propósitos de los proyectos. Era la oportunidad para probar algunas hipótesis desarrolladas en el trabajo final de pregrado.

Aunque el trabajo durante este año fue muy interesante, mover el eje de la infraestructura a los procesos de comunicación no había sido suficiente para desarrollar las posibilidades de las TIC con estos dos grupos de personas. Diferentes variables entraron en juego, como que se tenia encuentros semanales, lo que reducía la necesidad utilizar medios digitales para la comunicación, además, algunas de las personas no dominaban estas tecnologías, por lo que su uso en vez de facilitar se constituía en una carga. Pero lo más importante de esta experiencia fue entender que, de un lado, las personas genera imaginarios sobre las tecnologías que condicionan su uso, pero de otro, más allá del uso de estas u otras tecnologías, lo importante estaba en el sentido que las personas le dan a trabajar con otros. Mi nueva búsqueda por tanto, estaba en lo que hace que un grupo de personas decida reunirse a trabajar en torno a un propósito, ya que esto es lo que puede movilizar, e incluso cambiar, los imaginarios que se tengan sobre algunas tecnologías y su aprovechamiento.

Con este interrogante me presenté al Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad del Cauca (nuevamente he tenido el apoyo económico de Colciencias y de la Universidad del Cauca). Podría haberlo hecho en otro sitio y en otro tema, pero escogí este en particular porque me interesa estudiar el sentido de la interacción en red, que no se reduce al uso de tecnologías de red, en el espacio educativo, y de una forma tal que pueda estudiar y trabajar de forma simultanea el tema. En los últimos tres años he asesorado el desarrollo de las propuestas de cualificación de maestros en ejercicio, en las escuelas, principalmente rurales, beneficiadas con la etapa de formación y acompañamiento del programa Computadores para Educar, que la Universidad del Cauca desarrolla en los departamentos de Nariño y Putumayo[2].

El trabajo de investigación que estoy realizando en el marco del doctorado, me ha llevado a entender que las posibilidades sociales de las TIC, esta en la configuración de redes de personas, pero entendiendo red no como la conexión de personas, sino como la creación de relaciones que dan motivo para que las personas quieran interactuar unas con otras; no como reunión de muchas personas, sino como espacios de encuentro que posibilitan la negociación de sentidos y la coordinación de acciones; y no como espacios para homogeneizar, con la pretensión que todos tengan la misma información y piensen de la misma manera, sino como espacios para seguir alimentando la autonomía y la libertad de cada uno, lo que significa que cada persona alimente sus expectativas y resuelva sus preocupaciones, pero en la interacción con otros. Esta idea de red, como necesidad del otro para mi propio desarrollo, se puede potenciar con la apropiación de las TIC.

Una forma de asumir la investigación es cómo una profesión, que en la actualidad tiene demanda por el reconocimiento social que existe, sobre la necesidad de generar conocimiento valido e intersubjetivo (asumiendo el conocimiento como construcción social y no como verdad objetiva) para el desarrollo económico y social del país. Pero creo que lo interesante es cuando la profesión también ayuda a desarrollar sus expectativas y sus inquietudes personales. No olvidemos que la investigación es un camino para entender de forma explicita, proponer de forma argumentada y actuar de forma sistemática sobre una parte de la realidad.

[1] http://openlibrary.o … d_para_Redes_Humanas
[2] http://edusol.info/e … urales-suroccidente-

Además comparto la entrevista que me realizaron :)

Espacios de encuentro virtual con maestros

Hoy realizamos una presentación en e VII Encuentro en Línea de Educación, Cultura y Software Libre – Edusol 2011[1], sobre los espacios de encuentro virtual realizados en el proceso de formación de maestros que realiza la Universidad del Cauca en el marco del programa Computadores para Educar[2].

De la presentación destaco que, la generación de contenidos abiertos para que otros los usen y los reusen, bajo la idea que la formalización y socialización de información es un pilar importante en los procesos de construcción social del conocimiento, ayuda a generar espacios y procesos de formación. Claro que esto no es sencillo, porque es común encontrar imaginarios en los cuales no da gusto, ni satisfacción sistematizar, ni compartir lo que se sabe.

Comparto a continuación la grabación de la charla como screencast. El documento de la presentación y el archivo de diapositivas, se pueden descargar de [3].

[1] http://edusol.info/e … 011/pagina-principal
[2] http://www.unicauca. … /cpepacificoamazonia
[3] http://www.iered.org … ro-Virtual-Maestros/

Servicios Web: el eslabón más débil de la cultura libre

La discusión que tuvimos sobre los riesgos de los servicios Web 2.0, en la charla horizontal del VII Encuentro de Educación, Cultura y Software Libre – Edusol 2011[1], me hizo pensar que al hablar de cultura libre, podemos ver tres ámbitos de actuación: el primero es el de los programas que usamos en el computador, el segundo es el de los servicios que usamos en Internet y el tercero es el de los contenidos. Creo que es relativamente fácil encontrar en el mundo de hoy, alternativas en cuanto a software para computadores y contenidos libres, pero no veo esta mismas alternativas a nivel de servicios web.

Primero. Hace 25 años Richar Stallman inicio un movimiento para desarrollar un sistema operativo libre[2] (el software para que funcione un computador). El que sea libre en el sentido de libertad y no de gratuidad, significa que los usuarios podemos usar este software para cualquier propósito, podemos conocer como funciona y hacer ajustes, podemos dárselo a otras personas cobrando o no por el (podemos hacer negocio con el) y podemos distribuir nuestras modificaciones, siempre y cuando no restrinjamos estas libertades cuando le entreguemos el software a otras personas y dejemos claro de quien es cada componente si lo hemos modificado.

En la actualidad es fácil encontrar muy buenas alternativas al software privativo[3] tanto a nivel de sistemas operativos[4], como a nivel de aplicaciones para utilizar sobre cualquier sistema operativo[5]. Por ejemplo LibreOffice para los programas de ofimática, Firefox para navegar por Internet, VLC para reproducir archivos multimedia, GIMP para edición de imágenes, Audacity para edición de audio, Thunderbird para el manejo del correo electrónica, incluso a nivel de software especializado. El principal problema, en el ámbito del software para computadores, es que muchas personas usan un programa en particular porque ven que los demás lo usan, por moda, no porque sea mejor o tenga mas funcionalidades o sea más fácil de utilizar.

Segundo. Hace 10 años, Lawrence Lessig inicia Creative Commons[6], una organización que plantea alternativas de licenciamiento de contenidos, dentro de la legislación del Derecho de Autor (tradición europea) y del Copyrigth (tradición anglosajona), para promover la innovación y la creatividad a partir del remix o mezclas de contenidos[7]. Esta iniciativa a logrado convocar a diferentes movimientos que buscan disminuir las restricciones para el acceso y uso de textos, imágenes, música, videos, entre otros gracias a los cual hoy tenemos una gran variedad de personas, instituciones, artísticas y comunidades publicando sus obras con licencias abiertas. Wikipedia es un ejemplo de cómo las comunidades en torno a la generación de contenidos, pueden vencer las iniciativas privadas y restrictivas como Encarta.

En este caso, la principal dificultad vuelve a estar en las personas, ya que para la mayoría, es más fácil hacerse a la idea de poder conseguir información y contenidos de forma gratuita, pero no así la idea de retribuir liberando la información y contenidos que producen, entre otras cosas, porque son pocas las personas que producen información. En la época de la proliferación de los blogs, se decía que más del 80% de los contenidos publicados no eran originales, sino meras copias de otros blogs.

Tercero. En el ámbito de los Servicios Web, el boom de la Web 2.0[8] y las redes sociales gratuitas, ha hecho que muchas personas se hayan volcado a compartir, principalmente, información corta, cotidiana y multimedial (de ahí lo atractivo de servicios como Facebook y Twitter). Sin embargo, al usarlos, se esta corriendo el riesgo que sea vulnerado nuestro derecho a la privacidad y que nos roben los derechos comerciales sobre los contenidos que publicamos. Pero a diferencia del software y de los contenidos, con los servicios web no se vislumbran alternativas equiparables.

Hay quienes plantean que las alternativas son los servicios web que se pueden implementar descargando software libre para ello, como es el caso de Moodle para las plataformas de e-learning, Elgg o Diaspora para las redes sociales, Wordpress para los blogs, Statunet para los microblogs, Mediawiki o MoinMoin para los wikis, entre muchos otros. Sin embargo estas alternativas, que requieren que las personas tengan conocimientos avanzados y representa unos costos de operación y mantenimiento, además adolecen de dos características fundamentales: no son globales e interoperables, en el sentido de convocar a una gran masa con múltiples intereses y proveniente de muchas partes del mundo; y muchas de ellas no tienen un entorno amigable y visual.

Tal vez iniciativas de implementación de infraestructuras comunitarias, distribuidas e interoperables puedan ser una solución a futuro, pero en la actualidad, solo existen unos pocos servicios centralizados como Internet Archive, Identi.ca o Diaspora, que no alcanzan a recoger la dinamica e interacción en masa, de servicios como YouTube, Slideshare, Scribd, Facebook o Twitter.

Claro que hoy también se vislumbra otra amenaza, y son las dinámicas de desarrollo de software cerrada y llena de patentes que se esta presentando en torno a los móviles. En unos años, los smarthphone y las tablets serán los dispositivos más comunes para acceder a la información, sin embargo el desarrollo de los sistemas operativos y de las aplicaciones no ha seguido una dinámica abierta como sucedió con el computador, lo que podría llevar a consolidar monopolios y restringir por tanto, el desarrollo del software libre para este tipo de dispositivos.

Por esta razón planteo que los servicios web son el eslabón más débil de la cultura libre.

[1] http://edusol.info/e … a/los-peligros-web20
[2] http://www.gnu.org/g … hegnuproject.es.html
[3] http://www.slideshar … erso-de-aplicaciones
[4] http://distrowatch.com
[5] http://www.freealts.com
[6] http://manzanamecani … _movimiento_de_.html
[7] http://www.iered.org … r-una-cultura-libre/
[8] http://www.slideshar … lidades-de-la-web-20

Reseña del libro Por una Cultura Libre

caratula_culturalibre.png Por una Cultura Libre, es un libro escrito por Lawrence Lessig que muestra los cambios que ha tenido la legislación sobre el Copyright en Estados Unidos. Cambios que han sido promovidos por los grandes grupos empresariales de la industria de la comunicación y el entretenimiento, y que están afectando la libertad como valor fundamental en una sociedad democrática y capitalista.

Este libro pone en el centro de la discusión la defensa de la libertad (en el contexto Estadounidense), porque ella es la que permite la libre expresión, el libre albedrío, el libre mercado, la libre elección y la democracia. Por tanto, la Cultura Libre se da en una sociedad tiene la libertad para acceder, transformar e innovar buena parte de sus contenidos culturales sin estar condicionados o sin la necesidad de pedir permiso.

Pero libertad no es igual a gratuidad, por ello Lessig recuerda que las leyes, siguiendo la Constitución de los Estado Unidos, han tenido el propósito de buscar el equilibrio entre el monopolio de la explotación económica sobre el producto de la actividad creativa y la puesta de estas creaciones como Dominio Público para el beneficio de la sociedad. Pero esto equilibrio se ha roto, bajo el supuesto de estar librando una guerra contra la piratería y a favor de la propiedad creativa, con lo cual se esta generando una Cultura del Permiso que en nada favorece la creatividad y la innovación. Estados Unidos tiene experiencia librando guerras de prohibición, y en las dos más importantes, el alcohol y las drogas, no ha tenido buenos resultados.

La búsqueda de un equilibrio entre la explotación económica sobre los productos de la actividad creativa y el beneficio social, tuvieron su origen en la confrontación del pueblo de Inglaterra con con sus monarcas, debido a los monopolios a perpetuidad que tenían los editores para la publicación de libros, mecanismo utilizado por la corona para controlar la circulación de ideas liberales.

Esta confrontación llevó a que el Parlamento Británico adoptará la primera ley de Copyright en 1710, denominada Estatuto de Ana, el cual otorgaba un periodo de 14 años para la protección de las obras, con la posibilidad de que el autor renovará la protección por otros 14 años. Después del periodo de protección, las obras pasaban a Dominio Público, lo que significa que cualquiera la podía usar para lo que quisiera, si tener que pedir permiso a nadie. Aunque la diferencia con las actuales leyes, es que en ese momento la protección sólo era sobre la realización de copias (de ahí el termino Copyright o Derechos de Copia que es diferente a las leyes de Derechos de Autor de origen Europeo) y no sobre las obras derivadas, como por ejemplo la realización de traducciones o guiones de teatro basados en un libro.

Este equilibrio jurídico permitió que personas como Walt Disney empezará en 1929 una carrera de innovación empresarial, al utilizar las creaciones que ya estaban en dominio público, es decir las anteriores a 1900, como base para crear sus películas animadas. En ese entonces, el promedio de protección de Copyright no era mayor a 32 años y los autores poco utilizaban la figura de renovación de la protección. Lo que demuestra que las obras de Domino Público son una importante fuente de inspiración para generar nuevas oportunidades de negocio en una sociedad democrática.

Sin embargo, las cosas han cambiado drásticamente en los últimos 50 años. El Congreso de Estados Unidos, debido a la presión y lobby de los grandes grupos empresariales de las industrias de comunicación y del entretenimiento, ha venido aumentando el tiempo, el alcance y han cambiado los procedimiento del Copyrigth. Ahora la protección es durante toda la vida del autor más 50 años, se incluye las obras derivadas y no se requiere de registro para que las obras queden automáticamente protegidas por el Copyrigth, copiando de esta manera la doctrina jurídica europea.

Existen estudios que muestran que sólo el 15% de los contenidos tienen vigencia comercial después de los 50 años de protección, lo que significa que, el 85% de los contenidos producidos por una sociedad, que podrían pasar a Dominio Público para que estén al alcance de todos (beneficio social) y además permitan nuevas formas de negocio (beneficio económico), se están desperdiciando. Pero hay otros riesgo, no existe legislación que obligue a que la producción audiovisual y multimedial se almacene en bibliotecas, como si sucede con los libros, lo que significa que un gran banco de películas, programas de TV y música corre el riesgo de perderse para siempre, y los dueños del Copyrigth (que no son los autores), no tienen el más mínimo interés de cambiar esta situación.

Este tipo de protección no es para proteger a los autores, debido a que la protección se realiza generalmente a los editores. Tampoco es para promover la innovación, ya que toda estas industrias (cine, radio, tv cable) surgieron de las mismas prácticas de piratería que ellos actualmente están persiguiendo. Lo que están haciendo es proteger una forma de hacer negocios y evitar el ingreso de nuevos competidores, y la única forma de lograrlo es des-estimulando la innovación en los procesos de creación de contenidos.

Una trampa a la que se induce en esta guerra contra la piratería, es equiparar el robo de un CD en una tienda de discos, con la descarga de un archivo de música. Si tomo el CD me estoy robando algo físico, dejo a la tienda sin el CD y ocasiono una perdida económica. Si descargo el archivo, este no desaparece del servidor (cómo cuando se comparten y se discuten ideas). Es claro que hay una afectación económica si la descarga del archivo remplaza la compra del CD, pero también es claro que no se puede calcular estas perdidas a partir del número de descargas, porque no todos comprarían el CD si no descargan la música, ni que todo lo que se descargue sea piratería, ni que se deba restringir nuevas formas de hacer negocio con estas nuevas tecnologías.

En el pasado, el Congreso de los Estados Unidos ha sido permisivo con ciertos tipos de piratería. Esto sucedió con la regulación de los pagos por Copyrigth de las emisoras de radio y la televisión por cable, para evitar que los dueños del Copyrigth hicieran cobros exagerados que limitarán el desarrollo de modelos de negocio a partir del desarrollo tecnológico. Sin embargo, el mismo criterio no se ha aplicado a las emisoras por Internet. Las leyes no deberían atacar las tecnologías, sino que debería buscar el equilibrio entre el beneficio de las actuales empresa que tienen los Copyright de los contenidos y la posibilidad que estos contenidos generen nuevas oportunidades de negocio en el futuro.

La doctrina jurídica de Estados Unidos reconoce que la cultura produce contenidos (en cualquier medio o formato) de dos tipos: los comerciales y los no comerciales. Las leyes se crearon para regular sólo los contenidos del primer tipo, pero sólo por un tiempo limitado, después del cual pasarían al segundo tipo. De esta forma la sociedad contaría con un pequeño conjunto de contenidos regulados, los cuales además se pueden usar sin pedir permiso dentro de un sistema jurídico denominado “Uso Justo” (en el Derecho de Autor se llaman excepciones), y un gran conjunto de contenidos sin regulación. Este es el esquema general de una sociedad con una cultura libre.

Pero las cosas han cambiado. La aparición de Internet hace que todo lo que se haga con los contenidos sean copias, por tanto, los grande grupos empresariales no ven ciudadanos o usuarios haciendo uso de contenidos, sino piratas, a los cuales le han declaro la guerra para imponer una idea que maxisa sus ganancias pero que esta en contra de la intención plasmada en la Constitución Estadounidense para la protección de las obras creativas. El problema desde esta perspectiva es que ya no habrían contenidos sin regulación, todos los contenidos digitales pasan a ser regulados y protegidos con la legislación de Copyright. Incluso, estos grupos empresariales han hechos grandes esfuerzos a través de demandas a usuarios y otros abogados, para desvirtuar y des-estimular el “Uso Justo” que permitía la ley. El Congreso, que debería legislar para regresar el equilibrio, se ha puesto del lado de los grupos empresariales, por tanto, estamos perdiendo la Cultura Libre y se esta abriendo paso la Cultura del Permiso.

Las consecuencias no son sólo económicas, al impedir que otros Walt Disney aparezcan, sino también sociales. En un mundo en el que sólo unas cuentas grupos empresariales controlan la gran mayoría de compañías de comunicación del mundo, es un mundo en el que se limita la libertad de expresión, es un mundo en el que unos pocos determinan que debe saber la gente. Estamos regresando a la época en la que los editores tenían el control de la producción cultural de la sociedad. Internet, que puede llegar a ser el único espacio para la libre expresión, para la discusión pública a través de diferentes lenguajes (escrito, audiovisual, multimedial) esta siendo coartado por leyes de Copyright que limitan el reuso de contenidos sin importar si es con usos comerciales o no, o si está dentro de los “Usos Justos”.

Pero Internet ha posibilitado otro tipo de perversión, una en la que la aplicación de las leyes ya no es determinada por abogados que han sido formados en la tradición social y jurídica de los Estados Unidos, sino que ahora la aplicación de las leyes del Copyrigth se esta dejando en manos del código (software). El código no juzga lo que esta bien o esta mal, el sólo aplica reglas, reglas que le convienen a las grupos empresariales (por ejemplo obvian el “Uso Justo” de los contenidos protegidos), pero que afectan los derechos y libertades de las personas, y cuando se esta en guerra, todo vale.

Ante este escenario, Lessig propone crear un sistema de gestión de Copyright que le permita a las personas, entidades y organizaciones, licenciar los contenidos con menos restricciones de las que se dan por defecto, para que la sociedad recupere la posibilidad de contar con un conjunto de recursos que se pueda acceder y usar de forma libre. Este sistema se denomina Creative Commons. Esto no soluciona el problema de fondo, pero ayudará a crear consciencia sobre el problema que las sociedades modernas están enfrentando, aunque las personas no sean consciente de ello.

Aunque este libro es pensado y escrito desde la cultura estadounidense, nos permite entender cómo las leyes cambian de acuerdo al balance de fuerzas de una sociedad en un momento determinado de su historia. El ideal de contar con leyes que mantengan el equilibrio social esta siendo desvirtuado por una mirada que solo considera el beneficio económico, sin embargo, siempre existirán personas y grupos que nos llamen la atención sobre los peligros de los extremos. Este libro es un llamado a trabajar por recuperar el equilibrio sobre la protección de los contenidos que genera una sociedad en el mundo de hoy.

Descarga del libro en ingles: http://www.free-culture.cc
Descarga del libro en Español (Elastico): http://www.elastico. … archives/001222.html
Descarga del libro en Español (Traficante de Sueños): http://traficantes.n … rolar_la_creatividad
Gestión de Licencias Creative Commons: http://creativecommons.org

Para finalizar, comparto tres charlas TED. La primera charla “La ley está ahogando la creatividad“, el propio Lawrence Lessig plantea los peligros que la actual legislación sobre derechos de autor tiene para el trabajo creativo y el desarrollo de empresas que se basen en la innovación. En la segunda charla “Re-examinando el Remix“, Lessig menciona la importancia social y económica de tener libertad para remezclar, una charla en un tono más político y activista. Finalmente, la tercera charla “Lecciones de la cultura libre de la moda“, Johanna Blakley menciona que el éxito de la industria de la moda, que mueve más dinero que las industrias del entretenimiento, se debe a que no esta regulada por el derecho de autor (Copyrigth).

La ley está ahogando la creatividad

Re-examinando el Remix

Lecciones de la cultura libre de la moda

Actualización 2011-11-09

Navegando en Internet encontré un resumen de la historia que dio origen a las licencias Creative Commons, historia que se narra en el libro de manera más amplia, que vale la pena compartir: http://manzanamecani … _movimiento_de_.html

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