Esclavitud Cognitiva: manifestaciones en torno a la piratería

No existe una definición precisa en torno a la esclavitud cognitiva (o yo no la he encontrado), pero la asumo como la prisión mental en la que nos mantenemos por creer o tener, de forma muy arraigada, ciertas ideas o conceptos que nos llevan a ver la vida y la realidad desde un punto de vista particular, que beneficia principalmente a otras personas. En este sentido, presentaré algunos ejemplos de la esclavitud cognitiva que veo latente en el mundo, en torno a la idea cotidiana que encierra la piratería.

1. Experimento de Wi-Fi ‘pirata’ sorprende en el metro de Nueva York

Esta noticia, que salio en la versión digital de la revista Enter (ver noticia), menciona el montaje de equipos que realizaron un par de personas para transportarlos en bolsas de compras, y ofrecer de esta manera acceso a aplicaciones de información y comunicación a través de los dispositivos móviles (smartphones y tablets) de las personas que se transportan en una de las líneas del metro de Brooklyn en Nueva York.

Lo que más me llamo la atención de esta noticia, es que, las mismas personas que están trabajando en este proyecto, califican la red Wi-Fi creada como una red pirata, porque no tienen ninguna autorización. ¿A qué tipo de autorización se refieren?. Si se refieren a la autorización para crear un punto de acceso inalámbrico (Access Point), resulta que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en ingles) ha definido que la banda de frecuencias de 2,4 Ghz (donde trabaja las redes Wi-Fi) sea una banda de frecuencias libre, lo que significa que cualquiera la pueda utilizar sin que tenga que pedir permisos o pagar por una licencia de uso de esta parte del espectro electromagnético.

Esta recomendaciones han sido acogidas por la mayoría de países del mundo, entre ellos EE.UU. y Colombia, y por eso es que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de nuestro país, en su Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencias (ver cuadro), define el rango de 2,3 a 2,45 Ghz para uso aficionado y además establece algunos parámetros técnicos para su regulación a través de la Resolución 2544 de 2009 (ver resolución).

Por tanto cualquier persona puede comprar los equipos y montar una red Wi-Fi para que otras personas se conecten, y esta parte es legal. Sin embargo, hay otras situaciones que habría que tener en cuenta, pero que no corresponden a la parte técnica: 1) se debe tener la licencia que permita la distribución de los contenidos que se ofrecen a través de esta red o deben ser contenidos con licencias libres (ver Creative Commons); 2) si se ofrece acceso a Internet a través de esta red inalámbrica, se debe estar seguro que no hayan restricciones en los términos de contrato del proveedor; 3) Si el acceso a la red inalámbrica tiene costo, esto implicará tramites para obtener una personería jurídica a través de la cual se pueda facturar; y 4) no estaría de más conocer si la empresa que maneja el Metro de New York plantea alguna restricción para ofrecer este servicio de red inalámbrica.

Pero, leyendo la noticia, el acceso a la red Wi-Fi es gratuito y no ofrece conexión a Internet sino a contenidos y servicios creados por las mismas personas que montaron la red, y no se me ocurre una razón para la cual el Metro de New York ponga alguna restricción al respecto.

Por tanto, lo que me llama la atención de esta noticia (aclarando que son las mismas personas que realizan la prueba, y no la revista Enter, la que le dan el nombre de Wi-Fí Pirata), es que se presuponga que, si no se pide permiso, si no se pagan licencias, entonces se incurre en piratería (una idea que esta asociado al lucro a través de actividades delictivas - ver definición en Wikipedia), desconociendo que hay ámbitos sociales, y avalado por leyes, en las que se puede hacer uso de algunas cosas de forma gratuita y legal.

A propósito de esta noticia, veo que las personas del colectivo IndignateCo han desarrollado una experiencia en la misma dirección denominada la #Biciindignada (ver noticia en su blog), y que corresponde a una bicicleta que tiene equipos para ofrecer Internet y para realizar streaming, la cual fue utilizada en la pasada marcha estudiantil del 10 de noviembre, con el propósito de hacer periodismo ciudadano para mostrar desde adentro, y a través de las redes sociales, el entusiasmo y la creatividad de los estudiantes en este tipo de manifestaciones, y que los medios de comunicación tradicionales siempre invisibilizan..

2. La Descarga de archivos es ilegal: inapropiado para todas las edades

Hace unos años, viendo una película alquilada, había un clip de video en donde se hacia la analogía entre robar carros y televisores con la descarga de archivos de Internet (ver publicación original en este mismo blog).


Lo que más me impacto de esta publicidad, es que sólo muestra una cara de la moneda: descargar documentos, música, videos o cualquier otro archivo es un delito, sin siquiera diferenciar que existen contenidos que tienen todos los derechos de autor reservados y por tanto no se deben descargar de Internet, así estén disponibles (con lo que estoy de acuerdo), y contenidos cuyos autores han dado algunos derechos a los usuarios (ver presentación sobre derechos de autor).

Por tanto me sorprendió que no se menciona que existen miles de libros (archive.org), fotos (openphoto.net), música (jamendo.com), películas (moviesfoundonline.com) entre muchos otros tipos de archivos, en los cuales sus autores han dado la autorización para que las personas podamos descargar, usar, y en algunos casos mezclar, estas obras, sin costo. En otros casos, hay un costo, pero igual se adquiere varios derechos para producir nuevas obras a partir de lo que se adquiere, perspectiva bastante lejana a la idea de obra cómo producto que sólo se puede contemplar.

En los últimos años, se ha visto una enorme campaña de parte de las grande asociaciones y grupos empresariales en torno al entretenimiento (música, libros, cine, televisión, software) para invisibilizar y para desvirtuar todo lo relacionado con contenidos libres, software libre y tecnologías libres. A veces dicen que este tipo de contenidos y productos son de mala calidad (cómo ha sucedido con el software), en otras ocasiones dicen que este tipo de licenciamientos desestimula la creación artística y la innovación (en el caso de los contenidos), también afirman que este tipo de licenciamientos fomenta en la piratería, y en otros, como el de este video, simplemente lo invisibiliza, hacen de cuenta que no existe.

Incluso estas campañas las están llevando a las escuelas, bajo el argumento que parte del problema de la piratería es el desconocimiento (ver reseña de estudio en Colombia sobre el software), lo que llevó a que en abril de este año, se distribuyera la cartilla “Música, Cine y Televisión en Internet: Guía para Padres y Profesores”, que al igual que el video, sólo muestra una idea del derecho de autor relacionada con lo que podemos hacer con los contenidos producidos por las grandes empresas, lo cual es simplemente contemplarlo, pero que invisibiliza cualquier otra forma alternativa de entender, de forma legal, el derecho de autor. Por fortuna, hay grupos que reaccionaron a esto creando otra cartilla, denominada “Música, Cine, y Televisión Legal y Gratuita en Internet: Guía para Madres y Profesoras” que muestra todo tipo de creaciones que son de libre acceso (ver noticia y acceso a los documentos).

En un camino diferente, Lawrence Lessig, en su libro “Por una Cultura Libre” (ver reseña), plantea de manera brillante la siguiente conclusión: todas las industrias del entretenimiento (cine, radio, TV cable) surgieron en la primera mitad del siglo XX gracias a la piratería (en el sentido de lucro a través de acciones delictivas), sin embargo ahora, que tienen el dinero y el poder, están cerrando la posibilidad para que la sociedad invente nuevas formas de hacer dinero de forma legal, aprovechando las nuevas tecnologías, estigmatizandolas a través de una guerra declarada contra la piratería. Con esta guerra, más que defender a los autores (quienes realmente no tiene los derechos sobre el uso económico de sus obras), están protegiendo una forma de hacer dinero que conocen y a la que ya están acostumbrado.

Pero la otra idea importante que Lessig desarrolla en su libro, es que nos recuerda que la cultura es creada por todos nosotros, no sólo por las industrias del entretenimiento (en relación con la música, libros, cine, etc.). Por tanto, entender el derecho de autor y producir contenidos sólo desde una perspectiva cerrada y restrictiva del derecho de autor, evitando que las personas podamos remexclar para crear otros contenidos, es condenar a que la cultura sea propiedad de unos pocos, es retroceder en lo que habían ganado las sociedades democráticas.

Entonces, vemos que la invisibilización de otras formas validas de entender el acceso a la producción inmaterial a través de las tecnologías digitales (música, documentos, videos, software, etc.), no es ingenua, es intencional, y lo que busca es perpetuar la forma de hacer negocio de los grandes monopolios.

También es claro que cuando se habla de contenidos o de software libre, no necesariamente se esta hablando de que deban ser gratuitos, sino de que le den a las personas, algunos derechos sobre estas obras para estudiarlas, modificarlas, y en algunos casos, para hacer negocio con ellas.

3. El proyecto de ley sobre infracciones al derecho de autor en Internet: #LeyLleras

La LeyLleras o más exactamente el proyecto de ley “Por el cual se regula la responsabilidad por las infracciones al derecho de autor y los derechos conexos en Internet”, no fue un proyecto de ley que propusiera cambios sustanciales en la legislación de derechos de autor en el país, así como tampoco planteaba una estrategia integral en contra de la piratería, sino que a mi juicio, simplemente definía unas condiciones para que a los proveedores del servicio de Internet se les exonere de la responsabilidad sobre los actos de violación de derechos de autor de sus usuarios. Una presentación de este proyecto de ley realizada para un conservatorio (ver publicación realizada sobre este tema), fue:

El principal problema de este proyecto de ley, era favorecer actos de censura contra personas o ideas, ya que resultaría muy fácil obligar a los proveedores de contenidos (páginas web) a retirar los contenidos al presumir violación de derechos de autor, pero no a la rectificación en caso de estar equivocados. ¿Se imaginan esta posibilidad en época de campañas electorales o al servicios de las industrias del entretenimiento?. Por fortuna, este proyecto fue retirado del Congreso, gracias a los debates y discusiones promovidos desde el colectivo RedPaTodos (ver sitio web).

Lo que más me llamo la atención de este proyecto de ley no fue tanto su articulado, como sí la exposición de motivos, es decir, el documento que se entrega junto con la propuesta de articulado para la justificación y sustentación de los proyectos de ley, ya que en el, se asume la piratería cómo el acto que realiza una persona cuando comparte la producción intelectual de otra (independiente si es o no con animo de lucro), lo que transforma la idea de piratería como actividad con la cual una persona se lucra de la producción intelectual de otra persona (ver documento completo presentado por el Ministerio del Interior de Colombia).

Este cambio en la idea de piratería sobre obras inmateriales, se da a partir del discurso en el cual, el compartir música, documentos y software (sin importar que sean contenidos que los autores autoricen su gratuita distribución o contenidos a los que se les este violando el derecho de autor), conlleva a que las personas dejan de pagar por estos contenidos, por lo cual las empresas y compañías dejan de recibir ganancias y con ello se afecta las posibilidad de generar empleo. Para respaldar este planteamiento, se recurren a estudios (realizados o pagados por las asociaciones o empresas de estas mismas industrias del etretenimiento) que muestran los altos niveles de piratería (ver infografía donde Colombia es el segundo país en descargar contenido ilegal de Internet en el mundo, después de china) y en donde se calcula las perdidas en función de los contenidos o programas descargados de forma ilegal (ver nota de Fedesoft para el caso del software en Colombia).

Sin embargo, lo que no tienen en cuenta en este análisis, son las otras posibilidades de generar dinero gracias al acceso que se tiene a contenidos legales (ver ganancias de la empresa de software libre Red Hat), pero que por el contrario, estigmatizan cualquier iniciativa de personas y empresas a generar contenidos con licencias libres.

En este análisis se asume que si se detuviera todo lo que se comparte de forma gratuita en Internet, esto representaría en ganancias para la industria de contenidos y del entretenimiento, sin considerar que es muy probable que si las personas no pueden acceder de forma gratuita a ciertos contenidos, simplemente no los comprarían. De otro lado, la expectativa de generar nuevos empleos si se combate toda forma de compartir en la red, podría tener sustento si se tratará de la comercialización de objetos materiales, pero con objetos inmateriales, una nueva copia hoy, significa hacer un clic en Internet, y ni siquiera para las empresas, sino para los usuarios, así que es poco probable el aumento real de empleos.

Estos análisis tampoco muestran como las grande compañías del entretenimiento sólo favorecen a un grupo muy reducido de artistas (ver esperanza para los artistas que no alcanzan la fama), y cómo la piratería en algunos casos (y en el sentido delictivo de la palabra), se convierte en una oportunidad para los pequeños artistas. En este sentido salió en el mes de febrero de este año, una nota en el periódico El Espectador, en la cual describen cómo algunos cantantes de música carrilera y norteña, pagan para que incluyan sus canciones, junto con los grandes artistas de estos géneros, en los CD de música que venden de forma pirata, ya que se han dado cuenta que esta es una forma más efectiva y económica de darse a conocer, que a través del loby que puedan hacer en las emisoras de música o a través de las casas discográficas (ver nota del periódico). Hay que recordar que las ganancias de los artistas en general, esta en los conciertos y presentaciones que realizan, ya que las ganancias por venta de discos, se las llevan principalmente las casas discográficas.

Reflexión a manera de conclusión

La intención de presentar estas tres situaciones en torno a la piratería, tienen el propósito de mostrar como hemos ido asumiendo una idea de piratería, definida y redefinida por grupos económicos de acuerdo con sus intereses, sin que nosotros seamos muy consciente de ello. Esta capacidad que tienen algunos grupos para introducir ideas en las personas de forma inconsciente, con el propósito de controlar al aceptación o rechazo de ciertos actos de la vida cotidiana, es lo que llamo esclavitud cognitiva, y es lo que ha venido pasando en el tema de la piratería y el derecho de autor. Lo cual, nos ha llevado a rechazar y dejar de lado, otras ideas que podrían promover la innovación tecnológica, el emprendimiento y el desarrollo de competencias y valores esenciales para explotar nuetsras potencialidades como personas y cómo sociedad.

Actualización 2011-12-26

Después de ver la película “El Origen” no puedo dejar de pensar que el trabajo que ha hecho las industrias culturales para posicionar la forma de entender la piratería en el mundo actual, es análogo al trabajo que realiza Dom Cobb y su equipo para que Robert Fischer termine con el imperio de su padre. Ambos trabajos son realizados en el subconsciente de las personas, por eso, esta idea de piratería se percibe como un conocimiento natural, que surge de la misma persona, cuando en realidad es implantado.

Actualización 2012-04-14

En el video de @Opinerd sobre “la campaña de promoción turística que utiliza imagen de un esclavo” citan la siguiente frase de Bob Marly, de la canción “Redemption songs“: “Emancipate de tu esclavitud mental, nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes“. De eso trata este escrito.

Reseña del libro Por una Cultura Libre

caratula_culturalibre.png Por una Cultura Libre, es un libro escrito por Lawrence Lessig que muestra los cambios que ha tenido la legislación sobre el Copyright en Estados Unidos. Cambios que han sido promovidos por los grandes grupos empresariales de la industria de la comunicación y el entretenimiento, y que están afectando la libertad como valor fundamental en una sociedad democrática y capitalista.

Este libro pone en el centro de la discusión la defensa de la libertad (en el contexto Estadounidense), porque ella es la que permite la libre expresión, el libre albedrío, el libre mercado, la libre elección y la democracia. Por tanto, la Cultura Libre se da en una sociedad tiene la libertad para acceder, transformar e innovar buena parte de sus contenidos culturales sin estar condicionados o sin la necesidad de pedir permiso.

Pero libertad no es igual a gratuidad, por ello Lessig recuerda que las leyes, siguiendo la Constitución de los Estado Unidos, han tenido el propósito de buscar el equilibrio entre el monopolio de la explotación económica sobre el producto de la actividad creativa y la puesta de estas creaciones como Dominio Público para el beneficio de la sociedad. Pero esto equilibrio se ha roto, bajo el supuesto de estar librando una guerra contra la piratería y a favor de la propiedad creativa, con lo cual se esta generando una Cultura del Permiso que en nada favorece la creatividad y la innovación. Estados Unidos tiene experiencia librando guerras de prohibición, y en las dos más importantes, el alcohol y las drogas, no ha tenido buenos resultados.

La búsqueda de un equilibrio entre la explotación económica sobre los productos de la actividad creativa y el beneficio social, tuvieron su origen en la confrontación del pueblo de Inglaterra con con sus monarcas, debido a los monopolios a perpetuidad que tenían los editores para la publicación de libros, mecanismo utilizado por la corona para controlar la circulación de ideas liberales.

Esta confrontación llevó a que el Parlamento Británico adoptará la primera ley de Copyright en 1710, denominada Estatuto de Ana, el cual otorgaba un periodo de 14 años para la protección de las obras, con la posibilidad de que el autor renovará la protección por otros 14 años. Después del periodo de protección, las obras pasaban a Dominio Público, lo que significa que cualquiera la podía usar para lo que quisiera, si tener que pedir permiso a nadie. Aunque la diferencia con las actuales leyes, es que en ese momento la protección sólo era sobre la realización de copias (de ahí el termino Copyright o Derechos de Copia que es diferente a las leyes de Derechos de Autor de origen Europeo) y no sobre las obras derivadas, como por ejemplo la realización de traducciones o guiones de teatro basados en un libro.

Este equilibrio jurídico permitió que personas como Walt Disney empezará en 1929 una carrera de innovación empresarial, al utilizar las creaciones que ya estaban en dominio público, es decir las anteriores a 1900, como base para crear sus películas animadas. En ese entonces, el promedio de protección de Copyright no era mayor a 32 años y los autores poco utilizaban la figura de renovación de la protección. Lo que demuestra que las obras de Domino Público son una importante fuente de inspiración para generar nuevas oportunidades de negocio en una sociedad democrática.

Sin embargo, las cosas han cambiado drásticamente en los últimos 50 años. El Congreso de Estados Unidos, debido a la presión y lobby de los grandes grupos empresariales de las industrias de comunicación y del entretenimiento, ha venido aumentando el tiempo, el alcance y han cambiado los procedimiento del Copyrigth. Ahora la protección es durante toda la vida del autor más 50 años, se incluye las obras derivadas y no se requiere de registro para que las obras queden automáticamente protegidas por el Copyrigth, copiando de esta manera la doctrina jurídica europea.

Existen estudios que muestran que sólo el 15% de los contenidos tienen vigencia comercial después de los 50 años de protección, lo que significa que, el 85% de los contenidos producidos por una sociedad, que podrían pasar a Dominio Público para que estén al alcance de todos (beneficio social) y además permitan nuevas formas de negocio (beneficio económico), se están desperdiciando. Pero hay otros riesgo, no existe legislación que obligue a que la producción audiovisual y multimedial se almacene en bibliotecas, como si sucede con los libros, lo que significa que un gran banco de películas, programas de TV y música corre el riesgo de perderse para siempre, y los dueños del Copyrigth (que no son los autores), no tienen el más mínimo interés de cambiar esta situación.

Este tipo de protección no es para proteger a los autores, debido a que la protección se realiza generalmente a los editores. Tampoco es para promover la innovación, ya que toda estas industrias (cine, radio, tv cable) surgieron de las mismas prácticas de piratería que ellos actualmente están persiguiendo. Lo que están haciendo es proteger una forma de hacer negocios y evitar el ingreso de nuevos competidores, y la única forma de lograrlo es des-estimulando la innovación en los procesos de creación de contenidos.

Una trampa a la que se induce en esta guerra contra la piratería, es equiparar el robo de un CD en una tienda de discos, con la descarga de un archivo de música. Si tomo el CD me estoy robando algo físico, dejo a la tienda sin el CD y ocasiono una perdida económica. Si descargo el archivo, este no desaparece del servidor (cómo cuando se comparten y se discuten ideas). Es claro que hay una afectación económica si la descarga del archivo remplaza la compra del CD, pero también es claro que no se puede calcular estas perdidas a partir del número de descargas, porque no todos comprarían el CD si no descargan la música, ni que todo lo que se descargue sea piratería, ni que se deba restringir nuevas formas de hacer negocio con estas nuevas tecnologías.

En el pasado, el Congreso de los Estados Unidos ha sido permisivo con ciertos tipos de piratería. Esto sucedió con la regulación de los pagos por Copyrigth de las emisoras de radio y la televisión por cable, para evitar que los dueños del Copyrigth hicieran cobros exagerados que limitarán el desarrollo de modelos de negocio a partir del desarrollo tecnológico. Sin embargo, el mismo criterio no se ha aplicado a las emisoras por Internet. Las leyes no deberían atacar las tecnologías, sino que debería buscar el equilibrio entre el beneficio de las actuales empresa que tienen los Copyright de los contenidos y la posibilidad que estos contenidos generen nuevas oportunidades de negocio en el futuro.

La doctrina jurídica de Estados Unidos reconoce que la cultura produce contenidos (en cualquier medio o formato) de dos tipos: los comerciales y los no comerciales. Las leyes se crearon para regular sólo los contenidos del primer tipo, pero sólo por un tiempo limitado, después del cual pasarían al segundo tipo. De esta forma la sociedad contaría con un pequeño conjunto de contenidos regulados, los cuales además se pueden usar sin pedir permiso dentro de un sistema jurídico denominado “Uso Justo” (en el Derecho de Autor se llaman excepciones), y un gran conjunto de contenidos sin regulación. Este es el esquema general de una sociedad con una cultura libre.

Pero las cosas han cambiado. La aparición de Internet hace que todo lo que se haga con los contenidos sean copias, por tanto, los grande grupos empresariales no ven ciudadanos o usuarios haciendo uso de contenidos, sino piratas, a los cuales le han declaro la guerra para imponer una idea que maxisa sus ganancias pero que esta en contra de la intención plasmada en la Constitución Estadounidense para la protección de las obras creativas. El problema desde esta perspectiva es que ya no habrían contenidos sin regulación, todos los contenidos digitales pasan a ser regulados y protegidos con la legislación de Copyright. Incluso, estos grupos empresariales han hechos grandes esfuerzos a través de demandas a usuarios y otros abogados, para desvirtuar y des-estimular el “Uso Justo” que permitía la ley. El Congreso, que debería legislar para regresar el equilibrio, se ha puesto del lado de los grupos empresariales, por tanto, estamos perdiendo la Cultura Libre y se esta abriendo paso la Cultura del Permiso.

Las consecuencias no son sólo económicas, al impedir que otros Walt Disney aparezcan, sino también sociales. En un mundo en el que sólo unas cuentas grupos empresariales controlan la gran mayoría de compañías de comunicación del mundo, es un mundo en el que se limita la libertad de expresión, es un mundo en el que unos pocos determinan que debe saber la gente. Estamos regresando a la época en la que los editores tenían el control de la producción cultural de la sociedad. Internet, que puede llegar a ser el único espacio para la libre expresión, para la discusión pública a través de diferentes lenguajes (escrito, audiovisual, multimedial) esta siendo coartado por leyes de Copyright que limitan el reuso de contenidos sin importar si es con usos comerciales o no, o si está dentro de los “Usos Justos”.

Pero Internet ha posibilitado otro tipo de perversión, una en la que la aplicación de las leyes ya no es determinada por abogados que han sido formados en la tradición social y jurídica de los Estados Unidos, sino que ahora la aplicación de las leyes del Copyrigth se esta dejando en manos del código (software). El código no juzga lo que esta bien o esta mal, el sólo aplica reglas, reglas que le convienen a las grupos empresariales (por ejemplo obvian el “Uso Justo” de los contenidos protegidos), pero que afectan los derechos y libertades de las personas, y cuando se esta en guerra, todo vale.

Ante este escenario, Lessig propone crear un sistema de gestión de Copyright que le permita a las personas, entidades y organizaciones, licenciar los contenidos con menos restricciones de las que se dan por defecto, para que la sociedad recupere la posibilidad de contar con un conjunto de recursos que se pueda acceder y usar de forma libre. Este sistema se denomina Creative Commons. Esto no soluciona el problema de fondo, pero ayudará a crear consciencia sobre el problema que las sociedades modernas están enfrentando, aunque las personas no sean consciente de ello.

Aunque este libro es pensado y escrito desde la cultura estadounidense, nos permite entender cómo las leyes cambian de acuerdo al balance de fuerzas de una sociedad en un momento determinado de su historia. El ideal de contar con leyes que mantengan el equilibrio social esta siendo desvirtuado por una mirada que solo considera el beneficio económico, sin embargo, siempre existirán personas y grupos que nos llamen la atención sobre los peligros de los extremos. Este libro es un llamado a trabajar por recuperar el equilibrio sobre la protección de los contenidos que genera una sociedad en el mundo de hoy.

Descarga del libro en ingles: http://www.free-culture.cc
Descarga del libro en Español (Elastico): http://www.elastico. … archives/001222.html
Descarga del libro en Español (Traficante de Sueños): http://traficantes.n … rolar_la_creatividad
Gestión de Licencias Creative Commons: http://creativecommons.org

Para finalizar, comparto tres charlas TED. La primera charla “La ley está ahogando la creatividad“, el propio Lawrence Lessig plantea los peligros que la actual legislación sobre derechos de autor tiene para el trabajo creativo y el desarrollo de empresas que se basen en la innovación. En la segunda charla “Re-examinando el Remix“, Lessig menciona la importancia social y económica de tener libertad para remezclar, una charla en un tono más político y activista. Finalmente, la tercera charla “Lecciones de la cultura libre de la moda“, Johanna Blakley menciona que el éxito de la industria de la moda, que mueve más dinero que las industrias del entretenimiento, se debe a que no esta regulada por el derecho de autor (Copyrigth).

La ley está ahogando la creatividad

Re-examinando el Remix

Lecciones de la cultura libre de la moda

Actualización 2011-11-09

Navegando en Internet encontré un resumen de la historia que dio origen a las licencias Creative Commons, historia que se narra en el libro de manera más amplia, que vale la pena compartir: http://manzanamecani … _movimiento_de_.html

Cuales son las ventajas del Software Libre para una persona

En los últimos días, varias personas me ha preguntado cuales serian las ventajas de usar Software Libre, y teniendo en cuenta que son personas que usan el computador, pero que no les interesa profundizar en asuntos técnicos o en los aspectos filosóficos de la tecnología, pensé que la mejor forma era introducir el tema desde los asuntos más pragmáticos para luego empezar a los principios y los valores que contienen estas tecnologías.

Pero antes de explicar las ventajas del Software Libre, hay que aclarar que esta es una denominación que abarca diferentes tipos de programas, algunos de los cuales se pueden instalar en Windows y Mac. Esta aclaración es importante, para que no se piense que Software Libre es igual a los Sistemas Operativos GNU/Linux[1], y se deje de lado programas como LibreOffice (antes OpenOffice) o Firefox[2].

Así que, las ventajas que considero tiene el uso de Software Libre, y especialmente un Sistema Operativo Libre, para cualquier persona, son:

1. Resuelve el problema de los virus cuando se usa un Sistema Operativo Libre, ya que la mayoría son creados para Windows y el resto para Mac. Esto no significa que GNU/Linux no tenga vulnerabilidades, pero por la forma que esta hecho, el daño que pueden hacer es limitado, lo que disuade a muchos programadores de virus.

2. Resuelve el problema de la piratería y favorece el desarrollo de valores sociales, ya que la mayor parte del Software Libre es también gratuito, por lo que no es necesario pagar por su uso, así como tampoco por compartir copias con quien lo requiera.

Un profesor puede pedirle a sus estudiantes que desarrollen un trabajo en un programa, y darles el programa sin ningún costo (o acaso el costo del CD donde va el programa), con lo cual se favorece una cultura de la legalidad sin que este asociada al factor económico.

Una MiPyme o una ONG puede hacer ahorros significativos al no tener necesidad de pagar por la licencia de los programas y realizar el gosto sólo en el hardware que se requiera.

3. Favorece la cultura de la exploración y desarrollo tecnológico, al permitir ver y modificar cómo están hechos los programas[3]. Esto es especialmente importante en las instituciones educativas[4], ya que se puede canalizar la energía de los niños y jóvenes hacia la deconstrucción y la creación de tecnología, a partir de las tecnologías libres existentes, sin que se este incurriendo en prácticas ilegales como la reingeniería.

Pero también favorece la cultura de la creación. La filosofía del Software Libre se esta propagando en otros ámbitos, como la música[5], los libros[6], los diseños tecnológicos[7], entre otros, en donde los autores dan la posibilidad para que las personas, los usuarios, los jóvenes puedan modificar, remezclar y crear a partir de lo existente, de forma legal, amparado por el propio derecho de autor (sólo que interpretado jurídicamente de otra forma[8]) y sin necesidad de una mediación monetaria.

Si es cierto que el desarrollo económico, para alcanzar el bienestar social y “la prosperidad democrática”, tiene como uno de sus pilares el desarrollo científico y tecnológico, ¿no deberíamos promover el uso de tecnologías libres para potenciar el desarrollo tecnológico, en vez de promover la sola compra y uso de tecnologías foráneas?.

4. Favorece el seguimiento de estándares tanto para el almacenamiento de información (archivos[9]) y la presentación de información (web[10]). Un estándar no es proporcional al número de usuarios que tenga, sino a que este adecuadamente especificado para que cualquiera pueda seguirlo.

En la actualidad, muchas empresas de software privativo han creado formatos para almacenar información en archivos (documentos, música, videos, etc.) que sólo se pueden abrir con sus programas. Los estándares no se hacen porque la mayoría los utilicen, estos son monopolios que te amarran a seguir usando sus programas, so pena de no poder volver a abrir los archivos donde esta nuestra información. El Software Libre por su parte, se caracteriza por seguir verdaderos estándares abiertos y sin patentes, con lo cual, la información se puede abrir desde muchos tipos de programas, de diferentes grupos o empresas, dando la libertad para que las personas elijan con que programa queremos trabajar (esto si es libertad).

En este sentido, las entidades gubernamentales deberían utilizar Software Libre para que la información que generan este almacenada en estándares abiertos. Sin embargo, esto no sucede en muchos casos ¿Por qué me obligan a ver la información de sus páginas web en un navegador que no me gusta y que además tengo que comprar?, ¿Por qué me obligan a abrir los documentos en un software que no me interesa utilizar y que además tengo que comprar?.

5. Favorece la privacidad de los datos. El Software Libre, al ser auditado de forma abierta por muchos personas, no sólo alcanza mayores niveles de calidad, sino que también evita que tenga funcionalidades ocultas que recojan, almacenen y envíen información de nosotros a otras personas o empresas.

La privacidad de nuestra información es un derecho constitucional, que parece no importarle a muchas empresas de desarrollo tecnológico ni a muchos gobiernos. Pero con el Software Libre y el uso de servicios web con estos valores, se recupera el control y los derechos que tenemos sobre nuestros datos.

Muchas veces las personas dicen que no usan Software Libre porque es más difícil de manejar, y esto, en algunos casos puede ser cierto, pero cuando las personas aprenden a usar nuevas versiones de los programas privativos, así sean radicalmente distintos a las versiones previas, queda claro que la variable más importante para que las personas usen una tecnología, no es si es más fácil de utilizar, sino si el programa esta de moda. Eso me recuerda una frase de mis padres: “o sea que si su amigo le dice que se tire por una ventana, entonces usted lo hace… aprenda a tener su propio criterio para actuar, así podrá responder conscientemente por sus acciones… no sea el idiota-útil de los demás“.

Estas y otras ventajas, también son aplicables al uso del Software Libre en los negocios o las empresas[11].

[1] http://distrowatch.com
[2] http://www.freealts.com
[3] http://www.gnu.org/p … ophy/free-sw.es.html
[4] http://www.iered.org … cionesEducativas.pdf
[5] http://www.jamendo.com
[6] http://www.wikibooks.org
[7] http://wiki.openmoko … rg/wiki/Main_Page/es
[8] http://co.creativeco … /tipos-de-licencias/
[9] http://es.wikipedia. … rg/wiki/OpenDocument
[10] http://www.w3c.es/estandares/
[11] http://www.ceslcam.c … ion-para-la-empresa/

Finalmente comparto la presentación de la charla “Qué es el Software Libre” que presenté en el Festival de Instalación de Software Libre - FLISOL 2011 Popayán:

Conversatorio sobre la #LeyLleras en Popayán

Pocos proyectos de ley han generado tanto movimiento en Internet, y en particular en las redes sociales, como la denominada #LeyLleras. Sin embargo, el problema de las redes sociales es que tienen la capacidad de difundir muy rápidamente los rumores y las especulaciones, así que un par de personas relacionadas con el Grupo GNU/Linux de la Universidad del Cauca (en la ciudad de Popayán), decidimos realizar un conversatorio sobre este tema.

Para ello, cada uno de los participantes se comprometio a estudiar y presentar uno de los siguientes puntos: 1) algunos conceptos básicos sobre el derecho de autor en Colombia, 2) los puntos favorables del proyecto de ley, 3) los puntos negativos, y 4) al final llegar a algunas conclusiones. Sobre los puntos 1 y 4 se generaron las siguientes presentaciones:

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Como parte de la conversación, se concluyo que varios de los argumentos a favor o en contra de este proyecto de ley, han surgido más desde lo que se cree que es y no desde una lectura detenida. Para nosotros, este no es un proyecto de ley que cambie cosas sustanciales del derechos de autor, como tampoco plantea mecanismos o estrategias para combatir de forma integral la piratería, el proyecto de ley simplemente define unas condiciones para que a los proveedores del servicio de Internet se les exonere de la responsabilidad sobre los actos de violación de derechos de autor de sus usuarios (Art. 4).

Haciendo un revisión del texto del proyecto de ley en si mismo, es claro que el texto presenta ambigüedad sobre la definición de ISP (Internet Service Provider), ya que en una parte, los ISP son tanto los que permiten la conexión de los usuarios a Internet como también los proveedores de contenidos (Art. 1), pero en otras parte del texto (ejemplo Art. 2), una cosa son los ISP y otra son los proveedores de contenido.

También se encuentra ambigüedad en el propósito y el uso de la información de los usuarios, que eventualmente un juez puede solicitar a las ISP (Art. 15). Aunque se aclara que esta información estará sujeta a la protección que establece la ley colombiana sobre reserva de datos personales.

De otro lado, si bien se define un procedimiento claro para retirar contenidos cuando se presume que hay violación de derechos de autor, no es tan claro el procedimiento para su restauración (Art. 9-12). Aunque en la exposición de motivos de este proyecto de ley[1] se dice que tuvo como referencia el Digital Millenium Copyright Act (norma en los Estados Unidos), parece que en ella si hay una definición clara respecto a la ISP y al proceso de retiro y restauración de contenidos.

Finalmente, consideramos que esta mal redactado el artículo en el que hacen una adición al Código Penal (Art. 17), ya que da a entender que cualquier tipo de comercialización en Internet será castigada, cuando lo correcto sería que los castigos se realicen sólo a las personas que comercialicen material de los cuales no tengan los derechos patrimoniales.

Al hacer un análisis más profundo sobre las ideas que contiene este proyecto de ley, se encontró que las ISP no están obligadas a supervisar los datos (Art. 3), lo que significa que si quieren lo pueden hacer, cuando en realidad allí se estaría violando el derecho a la privacidad. Nadie, a menos que se tenga una orden judicial, debería revisar el trafico de las personas.

Otro punto polémico en este proyecto de ley tiene que ver con el procedimiento para el retiro y la restauración de contenidos que presuntamente estén violando el derecho de autor (Art. 9-12), ya que de un lado, consideramos pertinente el que existan mecanismos ágiles para reportar este tipo de contenidos, e incluso otro tipo de contenidos que pueden ser inapropiados en Internet, y que los proveedores de contenido atiendan estas solicitudes de manera ágil, pero de otro lado, el proyecto de ley debería tener mecanismos igualmente ágiles para atender las replicas de los usuarios afectados cuando ellos consideren que se ha cometido un error. Cuando el solicitante y el usuario afectado no logren llegar a un acuerdo, el juez es quien tiene la potestad para decidir quien tiene la razón. El mayor problema que vemos en estos artículos, es que se asume que las personas reclamantes siempre tendrán la razón, lo cual evidencia un sesgo en el proyecto de ley.

Sin embargo, el mayor desacuerdo que tenemos con este proyecto de ley, no esta en el articulado en si mismo, sino en la exposición de motivos[1] y particularmente en la forma de asumir la piratería, ya que en el mismo texto se reconoce que esta concepción ha cambiado, desde la idea de piratería como actividad con la cual una persona se lucra de la producción intelectual de otra persona, sin tener los derechos patrimoniales para ello, hasta la idea de piratería como el acto que realiza una persona cuando comparte la producción intelectual de otra.

Esta segunda idea de piratería se sustenta, especialmente desde el mercado del software, a partir de las ganancias que deja de percibir el sector por la copia ilegal de programas, lo cual afecta el crecimiento de las empresas, y la posibilidad de expandirse y de generar empleo. Sin embargo, lo que no tienen en cuenta en este análisis, es que cuando las personas o empresas se ven obligados a tener software legal, no en todos los casos optan por comprar las licencias, sino que en algunos casos buscan alternativas gratuitas o libres, por lo que las perdidas no terminan siendo tan altas como se quieren presentar.

Pero el punto más peligroso de asociar la piratería con el acto de compartir, es que termina no importando si lo que se comparte es material que viola o no los derechos de autor, ya que en esta lógica, los contenidos y el software libre también estarían afectando los ingresos que supuestamente recibieran las editoriales, las casas de música, las empresas de software, etc. y con ello, el supuesto empleo.

Por tanto, lo inapropiado de este proyecto de ley, no esta tanto en su articulado (el cual consideramos necesario en su intención, como en los mecanismos que propone, aunque realizando varios ajustes), como si en su justificación, ya que la exposición de motivos deja ver, no sólo que el gobierno entiende de una sola manera de entender el derecho de autor, lo cual atenta contra el derecho a la diversidad de pensamiento, sino que también entiende una sola manera de hacer negocios y generar riqueza con el derecho de autor, y que no tan casualmente, es la manera en que hacen negocio las viejas empresas del conocimiento y del entretenimiento.

De no superar esta visión sobre el derecho de autor y la piratería, difícilmente el país podrá encontrar formas alternativas de aprovechar las oportunidades que esta generando la sociedad del conocimiento.

[1] http://www.mij.gov.c … n%20Internet1680.pdf

La grabación de este conversatorio se puede escuchar en:

El Derecho de Autor en la Era Digital

Todos tenemos una noción acerca del Derecho de Autor a partir del contacto con libros, música y películas, pero también de la publicidad y las noticias. Tal vez en el pasado no era necesario tener un conocimiento preciso del tema, ya que la diferencia entre comprar un libro o fotocopiarlo, comprar un CD de música o quemarlo, pagar la licencia de un Software o copiarlo, quedaba en el fuero interno de cada persona, y a menos que se hiciera de manera masiva y con fines lucrativos, era difícil que otros se enterarán y que tuviera alguna repercusión.

Sin embargo, con la llegada de Internet y la facilidad con la que se puede crear y publicar, copiar y volver a publicar, un sólo acto de copia puede ponernos en evidencia fácilmente, lo que implica que hoy, es necesario tener claro lo que podemos y lo que no debemos hacer de acuerdo con la legislación sobre Derechos de Autor, y la necesidad de generar una postura ética que nos permita orientar nuestro actuar en el espacio escolar, al fin y al cabo, cualquier proceso educativo se construye en la relación que profesores y estudiantes tienen con el conocimiento en el aula escolar, y esto implica trabajar con información nuestra y de otros, que utilizamos y remezclamos continuamente.

Esto fue lo que me motivo a elaborar un Objeto de Aprendizaje sobre el tema.

Visualización: http://www.iered.org … eas/Derechos-Autor/
Descarga: http://aprendeenline … .co/ova/?q=node/783

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