Premisas pedagógicas en la cualificación de maestros

Aspectos a tener en cuenta en los procesos de formación en TIC de maestros, a partir de la experiencia con la estrategia de formación y acompañamiento de la Universidad del Cauca, en el marco del programa Computadores para Educar.

La otredad como concepto clave en la cualificación de maestros

La Educación es un campo social y teórico complejo por las múltiples tensiones que se dan en el, entre las que se encuentran: padres de familia que, dependiendo de la región y del nivel socio-económico, tienen unas expectativas frente al papel que debe cumplir la escuela en la formación de sus hijos; un Estado que configura políticas de educación frente a la definición de un proyecto de nación en un escenario globalizado; empresas e industrias que demandan empleados con unas competencias particulares de acuerdo a las necesidades del mercado; docentes con expectativas personales y sociales de realización; estudiantes con sueños y temores frente a su presente y su futuro.

Estas tensiones surgen de muchas formas y en muchos espacios, pero en particular me referiré a las que frecuentemente se presentan en procesos gubernamentales de cualificación de maestros de escuelas públicas y rurales del país, particularmente en el tema de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

Un ejemplo de este desencuentro se presenta en la opinión que se tiene del otro. Desde las instituciones gubernamentales, es común que se juzgue al maestro porque no se sintoniza con las políticas que el país tiene en materia de educación. En los últimos 15 años, se les ha juzgado porque no apropiaron el sentido de los Proyectos Pedagógicos de Aula, de los indicadores de logro, de los lineamientos curriculares, y más recientemente, de los Planes de Mejoramiento Institucional y de las competencias. A juicio de varios funcionarios y asesores de los gobiernos en los últimos años, los maestros (en general) no ponen de su parte para mejorar la calidad de la educación y desaprovechan los espacios de capacitación que el Estado financia.

Pero del otro lado, los maestros también juzgan al gobierno, por no reconocer que Colombia es un país con regiones geográficas, sociales, económicas y culturales diversas que requiere matizar y particularizar las políticas educativas; que además de lo cognitivo, es indispensable abordar lo afectivo en un territorio que por causa de la violencia, ha dejado profundas huellas de dolor y desesperanza; en donde no es suficiente las capacitaciones desde planteamientos teóricos, ahistóricos y descontextualizados; y en donde la invisibilización, la explotación y la injusticia sobre muchos sectores de la población, ha llevado a desarrollar una profunda desconfianza por todo lo que provenga del Estado, especialmente en las regiones más apartadas del pais.

Otro ejemplo de este desencuentro, aunque en una dimensión diferente, se presenta entre los profesionales y los maestros en los procesos de cualificación, especialmente si están relacionados con la apropiación pedagógica del computador y de Internet. Habitualmente, los profesionales que desarrollan este trabajo exponen la dificultad que tienen los maestros para realizar escritos de forma argumental, para planear, ejecutar y sistematizar proyectos educativos, para actualizar su conocimiento pedagógico y didáctico por su cuenta, y para entender la lógica de pensamiento que demandan las TIC más allá de aprender en donde hacer clic. Estas dificultades llevan a poner en duda la idoneidad de los maestros (en general) para desarrollar una labor tan importante como lo es, la formación de las nuevas generaciones del país.

Pero del otro lado, los maestros también cuestionan el trabajo que estos profesionales realizan, de un lado, porque al ser generalmente más jóvenes, ponen en duda que tengan la experiencia y la sensibilidad para matizar el conocimiento teórico con el que salen de las universidades, con las fuertes y contundentes realidades que los maestros deben abordar en el día a día: manifestaciones de violencia familiar, pandillas y drogas en la escuela, baja autoestima, poco interés por el estudio, perdida de tradicionales y valores culturales, falta de oportunidades para las familias y los niños, etc. Esto sin contar con tener que manejar grupos grandes en las aulas o incluso grupos multigrado, en los que debe atender a niños de diferente grado escolar al mismo tiempo.

Estas y otras tensiones que se presentan en los procesos de cualificación de maestros en ejercicio para la apropiación pedagógica de las TIC, tienen su origen en la forma como culturalmente asumimos la relación con “el otro”, sea este una persona o un grupo social, y en este sentido, una primera pista la ofrece el filosofo argentino Flavio Iván Guglielmi, quien plantea que la idea del otro, necesariamente esta relacionada con los proceso históricos de la humanidad.

En este sentido Guglielmi nos recuerda que la antropología nace en el siglo XIX como una disciplina para estudiar la cultura del “otro”, a diferencia de la sociología que estudia “el nosotros”, por la necesidad del imperio británico de entender los fenómenos sociales que ocurrían su sus colonias. Sin embargo, en este momento histórico, “el otro”, en relación con un pueblo con una cultura diferente, se asumió como subordinado, como incivilizado, como primitivo, todo esto bajo una idea de que todas los grupos humanos recorren en su proceso histórico, un camino de desarrollo, que ya habían alcanzado los británicos (2006, p. 1). Esta idea sobre el “otro”, fue la que llevó al sometimiento de los indígenas del continente americano por parte de los Españoles e Ingleses.

Pero esta idea sobre “el otro”, por lo menos desde la antropología, fue cambiando. Es así como en la primera mitad del siglo XX, se empieza a aceptar que los diferentes grupos humanos pueden tener líneas de desarrollo diferentes, que no todos terminaran en una sociedad industrial (considerada como la cúspide del desarrollo social en ese momento, porque ahora lo es la sociedad del conocimiento), y que por tanto el estudio de estas culturas debía intentar comprenderlas desde adentro para dar cuenta de la gran diversidad cultural existente en el planeta. Este cambio de postura se da, en parte, por el desarrollo de la etnografía como metodología de investigación cultural (Guglielmi, 2006, p. 2).

Los nuevos ejercicios de poder que algunos países (sociedades) han desplegado después de ganar las guerras mundiales y de imponer su supremacía en la guerra fría, y los procesos de nacionalización y descolonización (por lo menos territorial) de otras sociedades, han profundizado un proceso de globalización que ha implicado la absorción de la cultura occidental a nivel mundial. Aunque uno de los resultados de este proceso es la disminución de la diversidad cultural, de otro lado se empieza a reconocer la existencia de “otros” al interior de esta cultura universal, producto de las desigualdades sociales y de los intentos por resistirse a los procesos de homogeneización (Guglielmi, 2006, p. 2). Ahora, “los otro” también comprenden los pobres, los campesinos, los obreros, las mujeres, los jóvenes, los homosexuales, es decir, los grupos minoritarios, negados, invisibilizados y violentados de nuestras pueblos (Cabrolie, 2010, p. 318).

Así que cabe preguntarse ¿Cómo vemos a los maestros de las escuelas, los funcionarios y profesionales de los programas gubernamentales, los profesores universitarios? ¿Cuál es la idea que tenemos de ese “otro” que es diferente a mi? y ¿Qué consecuencias tiene esa idea sobre ese “otro” que es maestro?.

En un sistema basado en la eficiencia, la relación que se establece entre recursos y resultados necesariamente esta mediado por los indicadores, y por tanto en evidencias para el calculo de dichos indicadores. Así, es entendible que los programas gubernamentales de cualificación de maestros, planteen indicadores y exijan evidencias de corto plazo para sustentar la pertinencia de estos programas, lo que lleva a medir los resultados en términos de número de espacios y de horas de capacitación, número de maestros que participan, número de proyectos que surgen, número de herramientas que utilizan, número de niños que participan en estos proyectos, entre otros.

Estas exigencias pasan a los profesionales que trabajan directamente con los maestros, en forma de planes, procesos y resultados, y es precisamente aquí donde se presenta la principal confrontación, porque para que esto funcione se requiere que tanto funcionarios del gobierno, profesionales y maestros estén sintonizados en los problemas, en los contenidos, en los métodos y en los resultados que se quieren alcanzar, y esto habitualmente no sucede. Así que, ante la imposibilidad de llegar a acuerdos, por falta de tiempo, por falta de compromiso o por falta de deseo de las partes, se termina imponiendo el que mayor poder tiene. Pero esto no es nada nuevo, sucede a diario en el aula de clases, en el seno familiar, en el ejercicio de la política y hasta en la economía.

Al respecto, el filosofo estadounidense Richard Bernstein plantea que la búsqueda de la unidad, de la armonía y de la totalidad en contraposición a la aceptación de la multiplicidad y la singularidad del “otro”, es una de las características de la cultura occidental y por tanto ha sido un tema que ha estado presente en el desarrollo de la filosofía (1991, p. 6).

Citando a Levinas, Bernstein plantea que el gran problema desde la filosofía occidental, y que tiene su apogeo en la dialéctica de Hegel, es que termina reduciendo violentamente “al otro” dentro de “lo mio/lo mismo”, actitud que inevitablemente desarrolla la acción imperialista de conquistar, dominar y colonizar “al otro” (1991, p. 16). Así que, las situaciones de desencuentro entre políticas y actores educativos, más allá de ser una cuestión coyuntural, o de unos grupos sociales específicos, responden a condicionamientos heredados de la cultura occidental.

Bernstein continua, citando a Derrida, que una postura ética no esta ni en el extremo de reducir “al otro” dentro de “lo mio/lo mismo” para hacerlo inteligible, ni en el extremo de considerar que “el otro” como inconmensurable. Es decir, se debe aceptar que hay por igual mismidad y alteridad, simetría y asimetría, identidad y diferencia en mi relación ética con “el Otro” (2006, p. 19).

Pero una relación que reconozca “al otro” en todas sus dimensiones, tal y cómo lo explica el filosofo colombiano Pedro Juan Aristizábal a través del planteamiento de Habermas, implica asumir la comunicación como búsqueda de la verdad a través del consenso (racionalidad comunicativa) y no como imposición de la eficiencia (racionalidad instrumental) (2009, p. 344). Así, la comunicación, que es el vehículo que posibilita las relaciones de las personas, determina la construcción del mundo simbólico de la vida cotidiana (Aristizabal, 2009, p. 320).

Construir sentidos y significados con “el otro”, que es lo que finalmente constituye el mundo de la vida, no se da con el simple intercambio de mensajes, se requiere que tanto “el yo” como “el otro” estén sintonizados en la comunicación, lo que significa respetar y reconocer “al otro” y compartir experiencias, tal y como lo plantea la chilena Magaly Cabrolié recuperando el trabajo de Alfred Shütz (2010, p. 320).

En el campo educativo es Paulo Freire, de acuerdo con el filosofo español Marco Santos, es quien ha sido capaz de configurar una pedagogía fundamentada en la otredad, que se desarrolla en torno a la consolidación de comunidades de aprendizaje y de un diálogo problematizador que posibilite la articulación de lo teórico y lo practico, para la transformación de los aspectos que generan insatisfacción al conjunto de personas. Este planteamiento esta en sintonía con las ideas de Vigotsky y Piaget sobre la interacción reciproca con los demás en los procesos educativos (2010, p. 78-79).

Pero más que el dialogo o el sentido de comunidad, lo que hace que la pedagogía de Freire sea una pedagogía de la otredad, es la utilización de la educación como medio para que “esos otros” tengan voz, es decir que los podres, los obreros, las mujeres, los indígenas, los campesinos, en últimas, los grupos negados, insivibilizados y violentados de nuestra sociedad, tengan la posibilidad de contar su historia y cambiar su situación (Santos, 2010, p. 76).

Los elementos mencionados sobre la otredad desde la antropología, la filosofía y la pedagogía plantean perspectivas de encuentro entre los diferentes actores y lógicas educativas que convergen en los programas de cualificación de maestros en ejercicio. En un mundo globalizado que tiene como fin último la eficiencia, no se puede desconocer los parámetros y los indicadores de resultados que hacen posible la existencia de los programas gubernamentales en el ámbito social y educativo, pero así mismo, no se debe desconocer las realidades que viven los maestros en sus comunidades y en el aula, ni sus expectativas y deseos, así esto se vea esto como obstáculos o interferencia a los objetivo y metas del Estado.

A partir de la mención que hace Bernstein sobre la otredad desde la perspectiva de Derrida, un proceso de cualificación de maestros en ejercicio debe partir de la postura ética de no violentar “al otro”, de reconocer que es posible no entenderlo en toda su dimensión y de hacer el esfuerzo de escucharlo con atención para intentar comprenderlo. Es con esta postura que se posibilita la generación de encuentros donde se compartan experiencias y se construyan conjuntamente significados, para lograr la mutua sintonía en la comunicación que permita la construcción social, tal y como lo plantea Cabrolié desde el pensamiento de Shütz.

Esto no es una utopía inalcanzable. Los profesionales que reconocen y valoran “al otro” maestro, y desde allí crean espacios para dialogar más que para juzgar, logran establecer puntos de encuentro entre las necesidades y expectativas de los maestros y los objetivos y metas del gobierno, de tal forma que se alcanzan buenos niveles de satisfacción para las partes y para si mismos, en el desarrollo de los procesos de cualificación, posibilitados por el Estado, en torno a la apropiación de las TIC.

Respetar la diferencia del “otro” y superar la tentación de reducirlo o violentarlo a “lo mio/lo mismo”, postura ética de Levinas (Bernstein, 1991, p. 17), es trascender la idea de estar “uno-al-lado-del-otro” o “junto-a-otro” para “ser-el-uno-enel-otro”, es asumir conscientemente la responsabilidad por un mundo mejor y más humano, para decirlo en términos de Husserl, es adquirir un compromiso personal y ético con el mundo circundante (Aristizábal, 2009, p. 351-355).

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Bibliografía

Aristizábal, P.J. (2009). Intersubjetividad y comunicación. En R. Rizo-Patrón y A. Zirión (Eds.). Acta Fenomenológica Latinoamericana (Vol. 3, pp. 335-355). Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Consultado en Noviembre de 2011, en http://www.clafen.org/AFL/V3/

Bernstein, R.J. (1991). Una revisión de las conexiones entre inconmensurabilidad y otredad. Isegoría, 1991(3), 5-25. Consultado en Noviembre de 2011, en http://isegoria.revi … ria/article/view/364

Cabrolié, M. (2010). La intersubjetividad como sintonía en las relaciones sociales: redescubriendo a Alfred Shütz. Polis, 9(27), 317-327. Consultado en Noviembre de 2011, en http://polis.revues.org/929

Guglielmi, F.I. (2006). Construcción de la otredad en la filosofía contemporánea: Rastreo de sus orígenes en Karl Marx y Friedrich Nietzsche. En Comunicaciones Científicas y Tecnológicas 2006 (pp. 1-4). Corrientes, Argentina: Universidad Nacional del Nordeste. Consultado en Noviembre de 2011, en http://www.unne.edu. … dades/2006-H-000.htm

Santo, M. (2010). Pedagogía, historia y alteridad. Teoría de la Educación, 22(2), 63-84. Consultado en Noviembre de 2011, en http://campus.usal.e … 43/article/view/8296

Esclavitud Cognitiva: manifestaciones en torno a la piratería

No existe una definición precisa en torno a la esclavitud cognitiva (o yo no la he encontrado), pero la asumo como la prisión mental en la que nos mantenemos por creer o tener, de forma muy arraigada, ciertas ideas o conceptos que nos llevan a ver la vida y la realidad desde un punto de vista particular, que beneficia principalmente a otras personas. En este sentido, presentaré algunos ejemplos de la esclavitud cognitiva que veo latente en el mundo, en torno a la idea cotidiana que encierra la piratería.

1. Experimento de Wi-Fi ‘pirata’ sorprende en el metro de Nueva York

Esta noticia, que salio en la versión digital de la revista Enter (ver noticia), menciona el montaje de equipos que realizaron un par de personas para transportarlos en bolsas de compras, y ofrecer de esta manera acceso a aplicaciones de información y comunicación a través de los dispositivos móviles (smartphones y tablets) de las personas que se transportan en una de las líneas del metro de Brooklyn en Nueva York.

Lo que más me llamo la atención de esta noticia, es que, las mismas personas que están trabajando en este proyecto, califican la red Wi-Fi creada como una red pirata, porque no tienen ninguna autorización. ¿A qué tipo de autorización se refieren?. Si se refieren a la autorización para crear un punto de acceso inalámbrico (Access Point), resulta que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en ingles) ha definido que la banda de frecuencias de 2,4 Ghz (donde trabaja las redes Wi-Fi) sea una banda de frecuencias libre, lo que significa que cualquiera la pueda utilizar sin que tenga que pedir permisos o pagar por una licencia de uso de esta parte del espectro electromagnético.

Esta recomendaciones han sido acogidas por la mayoría de países del mundo, entre ellos EE.UU. y Colombia, y por eso es que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de nuestro país, en su Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencias (ver cuadro), define el rango de 2,3 a 2,45 Ghz para uso aficionado y además establece algunos parámetros técnicos para su regulación a través de la Resolución 2544 de 2009 (ver resolución).

Por tanto cualquier persona puede comprar los equipos y montar una red Wi-Fi para que otras personas se conecten, y esta parte es legal. Sin embargo, hay otras situaciones que habría que tener en cuenta, pero que no corresponden a la parte técnica: 1) se debe tener la licencia que permita la distribución de los contenidos que se ofrecen a través de esta red o deben ser contenidos con licencias libres (ver Creative Commons); 2) si se ofrece acceso a Internet a través de esta red inalámbrica, se debe estar seguro que no hayan restricciones en los términos de contrato del proveedor; 3) Si el acceso a la red inalámbrica tiene costo, esto implicará tramites para obtener una personería jurídica a través de la cual se pueda facturar; y 4) no estaría de más conocer si la empresa que maneja el Metro de New York plantea alguna restricción para ofrecer este servicio de red inalámbrica.

Pero, leyendo la noticia, el acceso a la red Wi-Fi es gratuito y no ofrece conexión a Internet sino a contenidos y servicios creados por las mismas personas que montaron la red, y no se me ocurre una razón para la cual el Metro de New York ponga alguna restricción al respecto.

Por tanto, lo que me llama la atención de esta noticia (aclarando que son las mismas personas que realizan la prueba, y no la revista Enter, la que le dan el nombre de Wi-Fí Pirata), es que se presuponga que, si no se pide permiso, si no se pagan licencias, entonces se incurre en piratería (una idea que esta asociado al lucro a través de actividades delictivas - ver definición en Wikipedia), desconociendo que hay ámbitos sociales, y avalado por leyes, en las que se puede hacer uso de algunas cosas de forma gratuita y legal.

A propósito de esta noticia, veo que las personas del colectivo IndignateCo han desarrollado una experiencia en la misma dirección denominada la #Biciindignada (ver noticia en su blog), y que corresponde a una bicicleta que tiene equipos para ofrecer Internet y para realizar streaming, la cual fue utilizada en la pasada marcha estudiantil del 10 de noviembre, con el propósito de hacer periodismo ciudadano para mostrar desde adentro, y a través de las redes sociales, el entusiasmo y la creatividad de los estudiantes en este tipo de manifestaciones, y que los medios de comunicación tradicionales siempre invisibilizan..

2. La Descarga de archivos es ilegal: inapropiado para todas las edades

Hace unos años, viendo una película alquilada, había un clip de video en donde se hacia la analogía entre robar carros y televisores con la descarga de archivos de Internet (ver publicación original en este mismo blog).


Lo que más me impacto de esta publicidad, es que sólo muestra una cara de la moneda: descargar documentos, música, videos o cualquier otro archivo es un delito, sin siquiera diferenciar que existen contenidos que tienen todos los derechos de autor reservados y por tanto no se deben descargar de Internet, así estén disponibles (con lo que estoy de acuerdo), y contenidos cuyos autores han dado algunos derechos a los usuarios (ver presentación sobre derechos de autor).

Por tanto me sorprendió que no se menciona que existen miles de libros (archive.org), fotos (openphoto.net), música (jamendo.com), películas (moviesfoundonline.com) entre muchos otros tipos de archivos, en los cuales sus autores han dado la autorización para que las personas podamos descargar, usar, y en algunos casos mezclar, estas obras, sin costo. En otros casos, hay un costo, pero igual se adquiere varios derechos para producir nuevas obras a partir de lo que se adquiere, perspectiva bastante lejana a la idea de obra cómo producto que sólo se puede contemplar.

En los últimos años, se ha visto una enorme campaña de parte de las grande asociaciones y grupos empresariales en torno al entretenimiento (música, libros, cine, televisión, software) para invisibilizar y para desvirtuar todo lo relacionado con contenidos libres, software libre y tecnologías libres. A veces dicen que este tipo de contenidos y productos son de mala calidad (cómo ha sucedido con el software), en otras ocasiones dicen que este tipo de licenciamientos desestimula la creación artística y la innovación (en el caso de los contenidos), también afirman que este tipo de licenciamientos fomenta en la piratería, y en otros, como el de este video, simplemente lo invisibiliza, hacen de cuenta que no existe.

Incluso estas campañas las están llevando a las escuelas, bajo el argumento que parte del problema de la piratería es el desconocimiento (ver reseña de estudio en Colombia sobre el software), lo que llevó a que en abril de este año, se distribuyera la cartilla “Música, Cine y Televisión en Internet: Guía para Padres y Profesores”, que al igual que el video, sólo muestra una idea del derecho de autor relacionada con lo que podemos hacer con los contenidos producidos por las grandes empresas, lo cual es simplemente contemplarlo, pero que invisibiliza cualquier otra forma alternativa de entender, de forma legal, el derecho de autor. Por fortuna, hay grupos que reaccionaron a esto creando otra cartilla, denominada “Música, Cine, y Televisión Legal y Gratuita en Internet: Guía para Madres y Profesoras” que muestra todo tipo de creaciones que son de libre acceso (ver noticia y acceso a los documentos).

En un camino diferente, Lawrence Lessig, en su libro “Por una Cultura Libre” (ver reseña), plantea de manera brillante la siguiente conclusión: todas las industrias del entretenimiento (cine, radio, TV cable) surgieron en la primera mitad del siglo XX gracias a la piratería (en el sentido de lucro a través de acciones delictivas), sin embargo ahora, que tienen el dinero y el poder, están cerrando la posibilidad para que la sociedad invente nuevas formas de hacer dinero de forma legal, aprovechando las nuevas tecnologías, estigmatizandolas a través de una guerra declarada contra la piratería. Con esta guerra, más que defender a los autores (quienes realmente no tiene los derechos sobre el uso económico de sus obras), están protegiendo una forma de hacer dinero que conocen y a la que ya están acostumbrado.

Pero la otra idea importante que Lessig desarrolla en su libro, es que nos recuerda que la cultura es creada por todos nosotros, no sólo por las industrias del entretenimiento (en relación con la música, libros, cine, etc.). Por tanto, entender el derecho de autor y producir contenidos sólo desde una perspectiva cerrada y restrictiva del derecho de autor, evitando que las personas podamos remexclar para crear otros contenidos, es condenar a que la cultura sea propiedad de unos pocos, es retroceder en lo que habían ganado las sociedades democráticas.

Entonces, vemos que la invisibilización de otras formas validas de entender el acceso a la producción inmaterial a través de las tecnologías digitales (música, documentos, videos, software, etc.), no es ingenua, es intencional, y lo que busca es perpetuar la forma de hacer negocio de los grandes monopolios.

También es claro que cuando se habla de contenidos o de software libre, no necesariamente se esta hablando de que deban ser gratuitos, sino de que le den a las personas, algunos derechos sobre estas obras para estudiarlas, modificarlas, y en algunos casos, para hacer negocio con ellas.

3. El proyecto de ley sobre infracciones al derecho de autor en Internet: #LeyLleras

La LeyLleras o más exactamente el proyecto de ley “Por el cual se regula la responsabilidad por las infracciones al derecho de autor y los derechos conexos en Internet”, no fue un proyecto de ley que propusiera cambios sustanciales en la legislación de derechos de autor en el país, así como tampoco planteaba una estrategia integral en contra de la piratería, sino que a mi juicio, simplemente definía unas condiciones para que a los proveedores del servicio de Internet se les exonere de la responsabilidad sobre los actos de violación de derechos de autor de sus usuarios. Una presentación de este proyecto de ley realizada para un conservatorio (ver publicación realizada sobre este tema), fue:

El principal problema de este proyecto de ley, era favorecer actos de censura contra personas o ideas, ya que resultaría muy fácil obligar a los proveedores de contenidos (páginas web) a retirar los contenidos al presumir violación de derechos de autor, pero no a la rectificación en caso de estar equivocados. ¿Se imaginan esta posibilidad en época de campañas electorales o al servicios de las industrias del entretenimiento?. Por fortuna, este proyecto fue retirado del Congreso, gracias a los debates y discusiones promovidos desde el colectivo RedPaTodos (ver sitio web).

Lo que más me llamo la atención de este proyecto de ley no fue tanto su articulado, como sí la exposición de motivos, es decir, el documento que se entrega junto con la propuesta de articulado para la justificación y sustentación de los proyectos de ley, ya que en el, se asume la piratería cómo el acto que realiza una persona cuando comparte la producción intelectual de otra (independiente si es o no con animo de lucro), lo que transforma la idea de piratería como actividad con la cual una persona se lucra de la producción intelectual de otra persona (ver documento completo presentado por el Ministerio del Interior de Colombia).

Este cambio en la idea de piratería sobre obras inmateriales, se da a partir del discurso en el cual, el compartir música, documentos y software (sin importar que sean contenidos que los autores autoricen su gratuita distribución o contenidos a los que se les este violando el derecho de autor), conlleva a que las personas dejan de pagar por estos contenidos, por lo cual las empresas y compañías dejan de recibir ganancias y con ello se afecta las posibilidad de generar empleo. Para respaldar este planteamiento, se recurren a estudios (realizados o pagados por las asociaciones o empresas de estas mismas industrias del etretenimiento) que muestran los altos niveles de piratería (ver infografía donde Colombia es el segundo país en descargar contenido ilegal de Internet en el mundo, después de china) y en donde se calcula las perdidas en función de los contenidos o programas descargados de forma ilegal (ver nota de Fedesoft para el caso del software en Colombia).

Sin embargo, lo que no tienen en cuenta en este análisis, son las otras posibilidades de generar dinero gracias al acceso que se tiene a contenidos legales (ver ganancias de la empresa de software libre Red Hat), pero que por el contrario, estigmatizan cualquier iniciativa de personas y empresas a generar contenidos con licencias libres.

En este análisis se asume que si se detuviera todo lo que se comparte de forma gratuita en Internet, esto representaría en ganancias para la industria de contenidos y del entretenimiento, sin considerar que es muy probable que si las personas no pueden acceder de forma gratuita a ciertos contenidos, simplemente no los comprarían. De otro lado, la expectativa de generar nuevos empleos si se combate toda forma de compartir en la red, podría tener sustento si se tratará de la comercialización de objetos materiales, pero con objetos inmateriales, una nueva copia hoy, significa hacer un clic en Internet, y ni siquiera para las empresas, sino para los usuarios, así que es poco probable el aumento real de empleos.

Estos análisis tampoco muestran como las grande compañías del entretenimiento sólo favorecen a un grupo muy reducido de artistas (ver esperanza para los artistas que no alcanzan la fama), y cómo la piratería en algunos casos (y en el sentido delictivo de la palabra), se convierte en una oportunidad para los pequeños artistas. En este sentido salió en el mes de febrero de este año, una nota en el periódico El Espectador, en la cual describen cómo algunos cantantes de música carrilera y norteña, pagan para que incluyan sus canciones, junto con los grandes artistas de estos géneros, en los CD de música que venden de forma pirata, ya que se han dado cuenta que esta es una forma más efectiva y económica de darse a conocer, que a través del loby que puedan hacer en las emisoras de música o a través de las casas discográficas (ver nota del periódico). Hay que recordar que las ganancias de los artistas en general, esta en los conciertos y presentaciones que realizan, ya que las ganancias por venta de discos, se las llevan principalmente las casas discográficas.

Reflexión a manera de conclusión

La intención de presentar estas tres situaciones en torno a la piratería, tienen el propósito de mostrar como hemos ido asumiendo una idea de piratería, definida y redefinida por grupos económicos de acuerdo con sus intereses, sin que nosotros seamos muy consciente de ello. Esta capacidad que tienen algunos grupos para introducir ideas en las personas de forma inconsciente, con el propósito de controlar al aceptación o rechazo de ciertos actos de la vida cotidiana, es lo que llamo esclavitud cognitiva, y es lo que ha venido pasando en el tema de la piratería y el derecho de autor. Lo cual, nos ha llevado a rechazar y dejar de lado, otras ideas que podrían promover la innovación tecnológica, el emprendimiento y el desarrollo de competencias y valores esenciales para explotar nuetsras potencialidades como personas y cómo sociedad.

Actualización 2011-12-26

Después de ver la película “El Origen” no puedo dejar de pensar que el trabajo que ha hecho las industrias culturales para posicionar la forma de entender la piratería en el mundo actual, es análogo al trabajo que realiza Dom Cobb y su equipo para que Robert Fischer termine con el imperio de su padre. Ambos trabajos son realizados en el subconsciente de las personas, por eso, esta idea de piratería se percibe como un conocimiento natural, que surge de la misma persona, cuando en realidad es implantado.

Actualización 2012-04-14

En el video de @Opinerd sobre “la campaña de promoción turística que utiliza imagen de un esclavo” citan la siguiente frase de Bob Marly, de la canción “Redemption songs“: “Emancipate de tu esclavitud mental, nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes“. De eso trata este escrito.

Una línea de investigación

En una reunión de grupos de investigación a propósito de una visita de pares académicos a un programa de doctorado en educación, alguien (MC) dio la siguiente definición de lo que es una línea de investigación desde su analogía con la geometría, la cual intento reproducir a continuación por lo ingenioso de la relaciones que establece entre los conceptos:

“Una línea es una sucesión de puntos, y cada punto es un evento, como por ejemplo un proyecto. La línea no implica que sea recta pero si es continua, puede tener giros de acuerdo con los resultados de los proyectos, y esto lleva al cruces con otras líneas.”

En otro momento otra persona (LGJ) menciona que para el caso de una línea de investigación, no es suficiente la sucesión de proyectos, se requiere ir consolidando marcos teóricos.

El cuarto intento de llevar un blog

La necesidad de pensar y actuar en la relación Educación y TIC, me lleva a realizar un cuarto intento de tener un blog (o bitácora en la Web). La dificultad de estos intentos no han estado marcados por la escritura, que de todas formas no es sencillo cuando se quiere que las palabras se conviertan en huellas de un proceso de reflexión – sistematización, la dificultad a estado en buscar coherencia entre el uso de herramientas y una concepción filosófica y epistemológica en torno a las TIC.

El primer intento de llevar un blog lo empecé en agosto de 2005 en el servicio de blogger, pero la convicción que la apropiación de las TIC pasa necesariamente por desarrollar capacidades endógenas, me llevó a migrar este blog a un wiki que implemente para ieRed con MoinMoin[1] en septiembre de 2006. Sin embargo, la imposibilidad de sindicar la información de este bliki (blog en un wiki) y de enriquecerla con la integración de contenidos, me llevó a probar la implementación de una plataforma de blogs en ieRed en noviembre de 2009 con Wordpress[2]. Pero esta última posibilidad no prosperó por dificultades técnicas, pero además, por la imposibilidad de portar fácilmente los datos de usuario, lo que me llevó a indagar por aplicaciones que desarrollen mejor este concepto, encontrando un soluciòn en FlatPress[3].

Espero con este nuevo intento, profundizar en las reflexiones sobre Educación y TIC de forma localizada y, al mismo tiempo, profundizar en las posibilidades de implementar infraestructura propia de la llamada Web 2.0, con tecnologías libres y desde la portabilidad de datos para el usuario.

[1] http://moinmo.in
[2] http://wordpress.org
[3] http://www.flatpress.org

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